Las ecografías se emplean de forma habitual en la práctica médica porque proporcionan imágenes claras y en tiempo real del interior del cuerpo. Muchos pacientes se someten a este examen durante revisiones rutinarias, durante el embarazo o cuando es necesario investigar síntomas concretos. Aunque la ecografía es una herramienta sumamente valiosa, es fundamental comprender tanto sus ventajas como sus limitaciones. En este artículo le explicaremos cómo funciona la ecografía, para qué se utiliza con mayor frecuencia, qué información no puede aportar y en qué situaciones su médico podría recomendarle pruebas adicionales.
Examen de ultrasonido: lo que puede y no puede mostrar
La ecografía, también conocida como ultrasonido, es una técnica de diagnóstico por imágenes que utiliza ondas sonoras de alta frecuencia para generar imágenes del interior del cuerpo. A diferencia de las radiografías o tomografías computarizadas, la ecografía no implica exposición a radiación, lo que la convierte en una opción segura para una gran variedad de pacientes, incluidas mujeres embarazadas y niños.
La exploración la realiza habitualmente un radiólogo o un técnico especializado llamado ecografista. Durante el procedimiento, se coloca sobre la piel un pequeño dispositivo manual denominado transductor, generalmente aplicando antes una capa de gel para mejorar el contacto. El transductor emite ondas sonoras hacia el interior del cuerpo, que rebotan en los órganos y tejidos. Estos ecos son recogidos por el mismo transductor y transformados en imágenes que se ven en un monitor.
- No invasiva: no requiere agujas ni incisiones.
- Indolora: la mayoría de los pacientes sienten apenas una leve presión del transductor.
- Imágenes en tiempo real: los resultados están disponibles inmediatamente durante la exploración.
La ecografía puede realizarse en distintas partes del cuerpo. La calidad de las imágenes dependerá del área examinada, la experiencia del operador y las características particulares de cada paciente.
USOS COMUNES
La ecografía es una modalidad diagnóstica muy versátil, con aplicaciones en numerosas áreas de la medicina. Algunos de los usos más frecuentes incluyen:
- Embarazo: para controlar el desarrollo fetal, verificar la posición del bebé, y evaluar la placenta o el líquido amniótico.
- Órganos abdominales: para examinar hígado, vesícula biliar, bazo, páncreas y riñones en busca de anomalías como quistes, cálculos o inflamaciones.
- Órganos pélvicos: para evaluar útero, ovarios, vejiga y próstata ante posibles alteraciones estructurales o crecimientos anómalos.
- Vasos sanguíneos: con ecografía Doppler puede medirse el flujo sanguíneo y detectar obstrucciones o estrechamientos en arterias y venas.
- Tiroides y cuello: para identificar nódulos, agrandamientos u otros cambios en la glándula tiroides o tejidos cercanos.
- Sistema musculoesquelético: para visualizar músculos, tendones y articulaciones y detectar desgarros, acumulación de líquidos o inflamación.
Asimismo, la ecografía puede emplearse para guiar procedimientos médicos como biopsias o drenaje de líquidos, ya que la imagen en tiempo real facilita una mayor precisión y seguridad.
VENTAJAS EN GRUPOS DE PACIENTES ESPECÍFICOS
Dado que no utiliza radiación, la ecografía es especialmente conveniente para:
- Mujeres embarazadas, para controlar la salud de la madre y del feto.
- Niños, quienes son más sensibles a la radiación.
- Pacientes que requieren exámenes de imagen frecuentes, como quienes viven con enfermedades crónicas.
A menudo, la ecografía es el primer estudio de imagen solicitado porque es rápida, segura y de fácil acceso.
LO QUE LA ECOGRAFÍA NO PUEDE DETECTAR
Aunque la ecografía es una excelente herramienta diagnóstica, tiene limitaciones importantes. Conocer qué aspectos no pueden detectarse es clave para tener expectativas realistas y comprender cuándo pueden ser necesarias otras pruebas.
- Estructuras llenas de aire: las ondas ultrasónicas no atraviesan bien el aire, por lo que órganos como los pulmones o los intestinos no se visualizan adecuadamente.
- Detalles óseos: aunque permite ver la superficie de los huesos, la ecografía no puede penetrarlos y no sirve para obtener imágenes detalladas del cerebro (en adultos), la médula ósea o fracturas profundas.
- Anomalías pequeñas o profundas: tumores muy pequeños o localizados en zonas profundas pueden pasar desapercibidos, sobre todo si están detrás de huesos o de órganos con aire.
- Obesidad o exceso de tejido: en pacientes con un índice de masa corporal (IMC) alto, la calidad de la imagen puede verse comprometida, dificultando la visualización de ciertos órganos o la detección de anomalías.
- Cambios microscópicos: la ecografía muestra estructuras, pero no células; no puede detectar alteraciones microscópicas como el desarrollo incipiente de cáncer o pequeñas anomalías tisulares.
En ciertos casos, la ecografía puede no diferenciar algunas condiciones. Por ejemplo, algunos tumores benignos y malignos pueden parecer similares al ultrasonido, por lo que es habitual que se requieran análisis complementarios para confirmar un diagnóstico.
EJEMPLOS DE LIMITACIONES
- No es fiable para detectar cáncer en fases iniciales en la mayoría de los órganos, ya que los tumores pequeños no siempre son visibles con claridad.
- No puede evaluar en detalle el interior de los intestinos ni de los pulmones debido a la presencia de gas o aire.
- No reemplaza a la mamografía para la detección de cáncer de mama, aunque sí se puede utilizar como estudio complementario.
El equipo médico considerará estas limitaciones al recomendarle una ecografía y al momento de interpretar los resultados.
CUANDO SE NECESITAN PRUEBAS ADICIONALES
En ocasiones, tras realizar una ecografía, el médico puede sugerir estudios adicionales. Esto puede deberse a varias razones, como:
- Los resultados ecográficos no son claros ni concluyentes.
- Las imágenes sugieren alguna posible anomalía que requiere evaluación más profunda.
- Sus síntomas no se corresponden con los hallazgos de la ecografía.
Las pruebas adicionales pueden incluir:
- Tomografía computarizada (TC): utiliza rayos X para obtener imágenes transversales muy detalladas, especialmente útiles para estudiar huesos, pulmones u órganos complejos.
- Resonancia magnética (RM): utiliza campos magnéticos para generar imágenes detalladas de tejidos blandos, nervios y órganos profundos.
- Mamografía: rayos X especializados para examinar el tejido mamario, a menudo en conjunto con ecografías en casos específicos.
- Biopsia: obtención de una pequeña muestra de tejido para su análisis en laboratorio, normalmente bajo guía por imagen.
- Endoscopia: permite observar de manera directa el interior de órganos mediante un tubo flexible con cámara.
El médico elegirá las pruebas complementarias más adecuadas de acuerdo con su caso particular, su historial y los resultados previos. Es importante recordar que solicitar más estudios no implica necesariamente que exista un problema grave; muchas veces es una medida de precaución para garantizar un diagnóstico certero y la mejor atención posible.
Si tiene previsto realizarse otra prueba de imagen, como una resonancia magnética, puede resultarle útil informarse previamente sobre el procedimiento y los objetivos del estudio. Le recomendamos leer sobre qué esperar durante una resonancia magnética y qué buscan los médicos en estas pruebas para prepararse mejor.
COLABORACIÓN CON SU EQUIPO MÉDICO
Si le surgen dudas respecto a los resultados de su ecografía o sobre la necesidad de otras pruebas, no dude en consultarlo con su médico. Una comunicación abierta le ayudará a entender el motivo de cada paso en su proceso diagnóstico y le permitirá disminuir cualquier inquietud.
En resumen, la ecografía es una técnica de imagen segura, no invasiva y ampliamente utilizada, fundamental en la medicina actual. Si bien aporta mucha información sobre las estructuras internas del cuerpo, también tiene limitaciones. El profesional sanitario podrá combinar la ecografía con otros estudios, si lo considera necesario, para ofrecerle la visión más precisa y completa de su salud.
