Muchos problemas de salud pueden prevenirse o tratarse a tiempo si contamos con las pruebas de detección adecuadas. Saber qué exámenes preventivos son recomendables, y cuándo realizarlos, puede ayudarle a mantenerse saludable a cualquier edad. Habitualmente, los médicos sugieren revisiones específicas según su edad, antecedentes médicos y factores de riesgo. En esta guía le explicamos cuáles son las pruebas preventivas más comunes para adultos en Europa, organizadas por grupos de edad, y cómo los profesionales de la salud deciden cuáles son prioritarias para cada persona.
Las pruebas de detección preventiva no están destinadas solo a quienes presentan síntomas. De hecho, muchas enfermedades —como la hipertensión arterial, algunos tipos de cáncer y la diabetes— pueden no manifestar síntomas en sus fases iniciales. Realizarse controles permite detectar los problemas de manera temprana, dándole la oportunidad de actuar antes de que se agraven.
Tenga presente que estas son recomendaciones generales. Su médico puede aconsejarle un calendario diferente o añadir otras pruebas, dependiendo de su situación individual y sus antecedentes familiares.
Revisiones entre los 20 y los 30 años
En la juventud, generalmente disfrutamos de buena salud, pero este es un momento clave para adquirir hábitos saludables y detectar precozmente posibles problemas. La mayoría de los controles se enfocan en la prevención, la salud sexual y la identificación de factores de riesgo para enfermedades futuras.
- Presión arterial: Es recomendable medir la presión arterial al menos cada dos años. La hipertensión suele desarrollarse sin síntomas y aumenta el riesgo de enfermedad cardíaca a largo plazo.
- Infecciones de transmisión sexual (ITS): Si es sexualmente activo, hágase pruebas periódicas para clamidia, gonorrea, VIH y otras ITS. La frecuencia depende de su comportamiento sexual y de las recomendaciones locales.
- Pruebas de cáncer de cuello uterino: Las mujeres deberían empezar a hacerse pruebas para detectar el cáncer de cuello uterino (como la citología o la prueba del VPH) a partir de los 25 años, o antes, según las directrices nacionales. Se busca detectar cambios celulares que pueden derivar en cáncer.
- Vacunas: Mantenga actualizadas sus vacunas, incluidas las del VPH, tétanos/difteria/tos ferina, sarampión/paperas/rubéola y gripe estacional.
- Colesterol: Algunos médicos recomiendan medir el colesterol a partir de los 20 años, especialmente si existen antecedentes familiares de enfermedades cardíacas, diabetes u otros factores de riesgo.
Además, podrá hablar con su médico sobre la importancia de cuidar la salud mental, seguir una alimentación equilibrada, hacer ejercicio y evitar el consumo excesivo de tabaco y alcohol. Estos hábitos son fundamentales para una buena salud a largo plazo.
Entre los 40 y los 50 años
A medida que avanzamos hacia los 40 y 50 años, el riesgo de enfermedades crónicas aumenta. En esta etapa, las pruebas de detección se orientan particularmente a identificar precozmente enfermedades más comunes con la edad, como enfermedades cardíacas, diabetes y ciertos cánceres.
- Presión arterial: Siga con controles regulares, al menos una vez al año.
- Colesterol: Revise sus niveles cada 4-6 años, o con más frecuencia si existen factores de riesgo.
- Diabetes tipo 2: A partir de los 45 años, hágase este control al menos cada 3 años, o antes si tiene sobrepeso, antecedentes familiares o hipertensión.
- Detección del cáncer de mama: Las mujeres deberían consultar sobre la mamografía desde los 40 años. La edad de inicio y la frecuencia varían según el país y el riesgo personal.
- Detección del cáncer de cuello uterino: Continúe realizándose la citología (Papanicolaou) o prueba de VPH según las pautas nacionales, generalmente cada 3-5 años.
- Detección del cáncer colorrectal: Normalmente comienza a los 50 años, pero puede iniciarse antes en casos de antecedentes familiares o factores de riesgo. Las opciones incluyen análisis de heces o colonoscopia.
- Salud prostática: Los hombres deben informarse con su médico acerca de los exámenes para detectar cáncer de próstata. Las recomendaciones varían y deben ajustarse al riesgo y a las preferencias personales.
- Salud ocular: Los exámenes de la vista cobran relevancia a partir de los 40 para detectar cambios en la visión, glaucoma u otras enfermedades oculares.
- Control dermatológico: Si presenta factores de riesgo de cáncer de piel (piel clara, alta exposición al sol, antecedentes familiares), consulte sobre revisiones periódicas de la piel.
Asimismo, el médico podría sugerirle controles para detectar depresión, sobre todo si usted ha presentado síntomas o antecedentes de trastornos de salud mental. Mantenerse físicamente activo y alimentarse bien continúan siendo pilares clave.
Mayores de 60 años
A partir de los 60 años, las pruebas periódicas son esenciales para preservar la independencia y la calidad de vida. Muchas enfermedades se vuelven más frecuentes con la edad, pero identificarlas y tratarlas de forma temprana puede marcar una gran diferencia.
- Presión arterial y colesterol: Controle ambos parámetros al menos una vez al año o según las indicaciones de su médico.
- Diabetes tipo 2: Siga realizándose controles según recomendaciones, especialmente si tiene factores de riesgo o resultados previos elevados.
- Cáncer colorrectal: Generalmente, las pruebas continúan hasta los 74-75 años; su médico le indicará cuándo conviene finalizar.
- Cáncer de mama y cuello uterino: Las mujeres deben mantener las pruebas siguiendo las pautas locales; en determinadas edades y si los resultados son normales, quizás puedan suspenderse.
- Salud prostática: Los hombres deben continuar conversando con el médico acerca de las ventajas y desventajas de la detección de cáncer de próstata.
- Densitometría ósea (osteoporosis): Se recomienda especialmente en mujeres a partir de los 65 años y en hombres a partir de los 70. Puede indicarse antes si hay factores de riesgo como fracturas previas o uso prolongado de corticosteroides.
- Revisiones visuales y auditivas: Las pruebas regulares ayudan a identificar cambios relacionados con la edad, favoreciendo la intervención temprana.
- Vacunas: Las personas mayores deben protegerse contra la gripe, la neumonía, el herpes zóster y la COVID-19, según las sugerencias actuales.
En esta etapa, la prevención de caídas y el control de la memoria o del estado de ánimo también suelen ser parte de la atención médica habitual.
¿Cómo priorizan los médicos el riesgo?
No existe un enfoque estándar para todos en materia de pruebas preventivas. Los médicos valoran tanto las guías generales como los factores de riesgo individuales para decidir qué exámenes son más relevantes en cada caso. Entre los criterios clave destacan:
- Edad: Muchas pruebas dependen de la edad debido a la mayor prevalencia de ciertas enfermedades con los años.
- Antecedentes familiares: Si tiene familiares cercanos con enfermedades como cáncer, enfermedades cardíacas o diabetes, es posible que necesite controles tempranos o más frecuentes.
- Antecedentes personales de salud: Su historia clínica particular influye en las pruebas que se le recomiendan.
- Hábitos de vida: Tabaquismo, consumo de alcohol, alimentación, ejercicio y otros factores pueden aumentar el riesgo de enfermedades.
- Sexo y género: Algunas pruebas son específicas para hombres o mujeres, como el control del cáncer de cuello uterino o las pruebas prostáticas.
- Síntomas o preocupaciones: Si presenta síntomas, aunque no esté prevista una prueba aún, su médico puede recomendarle adelantarla.
Los profesionales de la salud adaptan las recomendaciones según las guías de las autoridades, pero siempre personalizando el enfoque hacia su situación concreta. Por eso, compartir su historia médica familiar y personal, y consultar cualquier duda sobre las pruebas adecuadas para usted, es fundamental.
Si padece enfermedades crónicas —como diabetes, enfermedades cardíacas o trastornos autoinmunitarios—, su calendario de revisiones puede variar. Los controles periódicos permiten a su médico hacer un seguimiento de su estado y ajustar su plan de atención según sea necesario.
¿Qué ocurre si olvida alguna prueba de detección?
Todos llevamos una vida ajetreada y es normal que, en ocasiones, se nos pase una cita o se retrase una revisión. Si se da cuenta de que ha dejado pasar el tiempo recomendado para un control, no se preocupe: siempre es buen momento para retomar el seguimiento. Póngase en contacto con su médico para hablar sobre qué exámenes necesita y cuándo agendarlos.
¿Son siempre necesarias todas las pruebas?
No todas las personas necesitan las mismas pruebas. Algunos exámenes pueden conllevar riesgos o llevar a procedimientos innecesarios. Por eso, las decisiones sobre pruebas de detección deben tomarse de la mano de su médico, sopesando los beneficios y los posibles inconvenientes. Decidir en conjunto ayuda a garantizar la atención que mejor se adapta a usted.
¿Cómo prepararse para su próxima revisión?
- Lleve una lista de los medicamentos que toma, así como de cualquier síntoma o preocupación que tenga.
- Si es posible, conozca sus antecedentes familiares de salud.
- Pregunte a su médico qué pruebas preventivas considera necesarias en su caso.
- Comente los cambios en el estilo de vida que pueden ayudar a reducir sus riesgos.
Si le despierta curiosidad saber cómo transcurre una revisión de rutina, puede consultar esta guía sobre qué esperar en un chequeo médico anual y cómo puede contribuir a su bienestar a largo plazo.
Estar informado y actuar activamente respecto a su salud es una de las mejores decisiones que puede tomar. Las pruebas preventivas son clave para detectar a tiempo o incluso prevenir muchos problemas. Las revisiones periódicas, los buenos hábitos y la comunicación fluida con su equipo médico serán sus aliados para mantener una vida sana en todas las etapas.
Para un asesoramiento ajustado a su caso, converse con su médico o personal de enfermería acerca de qué pruebas son adecuadas para usted y la frecuencia recomendada. Su salud lo merece.
