La endoscopia es un procedimiento médico muy utilizado que permite a los profesionales de la salud examinar el interior del cuerpo sin recurrir a una intervención quirúrgica mayor. Es normal sentir cierta preocupación o confusión ante la idea de someterse a una endoscopia. Sin embargo, conocer en qué consiste, por qué se realiza y cómo prepararse puede ayudarle a reducir la ansiedad y a saber qué esperar. En este artículo encontrará una explicación clara y sencilla sobre la endoscopia, dirigida tanto a pacientes como a familiares. Abordaremos cuándo y por qué se indica, cómo prepararse, cómo se desarrolla el procedimiento y qué ocurre habitualmente después.
Tanto si su médico le ha sugerido una endoscopia a usted o a un familiar, como si simplemente desea informarse, a continuación le explicamos los aspectos más importantes de este procedimiento con un lenguaje claro y fácil de entender.
Explicación de la endoscopia: qué ocurre y cuándo se recomienda
Los médicos pueden sugerir una endoscopia por distintas razones. En líneas generales, sirve para observar, diagnosticar o tratar problemas internos utilizando un tubo delgado y flexible con luz y cámara, conocido como endoscopio. Los motivos específicos dependen de los síntomas que presente y de su historial médico, pero las razones más frecuentes son:
- Evaluación de síntomas: Si presenta dolor abdominal persistente, pérdida de peso inexplicada, dificultad para tragar, acidez estomacal crónica, sangrado o cambios en las evacuaciones intestinales, una endoscopia puede ayudar a encontrar la causa.
- Detección de enfermedades: Este procedimiento se utiliza a menudo para detectar ciertos tipos de cáncer, como el de colon (colonoscopia) o el de esófago (gastroscopia), especialmente en personas con mayor riesgo.
- Diagnóstico de enfermedades: La endoscopia permite identificar problemas como úlceras, inflamaciones, infecciones o la presencia de pólipos y tumores en el tubo digestivo u otros órganos.
- Tratamiento: En ocasiones, además de diagnosticar, la endoscopia permite tratar ciertas condiciones, como extirpar pólipos, detener hemorragias, dilatar zonas estrechas o retirar cuerpos extraños.
Existen distintos tipos de endoscopia según la zona del cuerpo que se necesite explorar. Las más habituales son:
- Gastroscopia: Para examinar esófago, estómago y la parte superior del intestino delgado.
- Colonoscopia: Para visualizar el colon (intestino grueso) y el recto.
- Broncoscopia: Para estudiar tráquea, bronquios y pulmones.
- Cistoscopia: Para explorar la vejiga y las vías urinarias.
Su médico le explicará el tipo de endoscopia que necesita y el motivo por el que es conveniente en su caso.
¿Cómo prepararse para una endoscopia?
Una buena preparación es clave para el éxito del procedimiento. Los pasos a seguir pueden variar según el tipo de endoscopia, pero su equipo de salud le dará indicaciones detalladas. Aquí le resumimos los aspectos generales:
- Ayuno: Por lo general, deberá dejar de comer o beber varias horas antes de la prueba, especialmente si afecta al aparato digestivo (como la gastroscopia o la colonoscopia), para asegurar una visión adecuada y minimizar riesgos.
- Preparación intestinal: En caso de colonoscopia, habitualmente se le indicará tomar un laxante especial o mantener una dieta líquida para limpiar el intestino. Aunque puede resultar incómodo, es imprescindible para obtener buenos resultados.
- Ajuste de medicación: Informe a su médico sobre todos los medicamentos que toma, incluyendo anticoagulantes, tratamientos para la diabetes y suplementos. Es probable que deba modificar o suspender algunos temporalmente.
- Planifique su regreso a casa: Si le administran sedación, no podrá conducir ni ir solo, por lo que es importante ir acompañado por un familiar o amigo.
- Comunique su estado de salud: Avise si tiene enfermedades crónicas, alergias o está embarazada, ya que estos aspectos pueden influir en cómo se realiza el procedimiento.
Siga las instrucciones de su equipo de salud de manera estricta para reducir riesgos y conseguir resultados fiables. Si tiene dudas sobre cualquier indicación, no dude en consultarlas antes del procedimiento.
¿Qué sucede durante la endoscopia?
Conocer el procedimiento puede ayudarle a sentirse más tranquilo. Aunque cada tipo de endoscopia es diferente, estos son los pasos generales:
- Llegada y consentimiento: Al llegar a la clínica o al hospital, revisarán su historial, resolverán sus dudas y le pedirán firmar el consentimiento informado.
- Preparación previa: Pueden solicitarle que se ponga una bata y se quite joyas o prótesis dentales. En muchos casos, recibirá un sedante o anestesia local para minimizar molestias y ayudarle a relajarse.
- El procedimiento en sí: El médico introducirá el endoscopio suavemente a través de la boca, la nariz o el recto, según corresponda. El aparato transmite imágenes en tiempo real a un monitor, permitiendo una observación detallada.
- Toma de muestras: Si es necesario, el médico puede extraer pequeñas muestras de tejido (biopsias) o extirpar pólipos. No suele causar dolor, ya que el tejido no tiene terminaciones nerviosas sensibles.
- Duración: En la mayoría de los casos, el procedimiento dura entre 15 y 60 minutos.
- Después de la exploración: Permanecerá en observación un tiempo breve hasta que pasen los efectos de la sedación. Es posible que presente somnolencia o molestias leves, como dolor de garganta, hinchazón o malestar abdominal, según la prueba realizada.
La endoscopia es un procedimiento seguro, aunque, como en cualquier técnica médica, existen riesgos poco frecuentes como sangrado, infecciones o lesiones en la zona examinada. Su médico le informará previamente y podrá resolver todas sus dudas.
Consejos para sentirse más tranquilo
- Pida al equipo médico que le explique cada paso si siente inquietud.
- Comunique si nota dolor o molestias durante el procedimiento.
- Acuda con ropa cómoda el día de la exploración.
- Lleve anotadas todas sus dudas o preguntas.
¿Qué pasa después de la endoscopia?
Tras el procedimiento, su equipo médico le indicará los siguientes pasos según los resultados y si se realizó algún tratamiento.
- Recuperación: En la mayoría de los casos, puede volver a casa el mismo día. Si ha recibido sedación, deberá descansar durante varias horas y evitar conducir o tomar decisiones importantes ese día.
- Cuidados posteriores: Es normal tener molestias leves que suelen desaparecer en 24-48 horas, como dolor de garganta o hinchazón. Si nota dolor intenso, fiebre, vómitos persistentes o sangrado, consulte de inmediato.
- Resultados: A veces, el especialista puede dar un primer informe tras la exploración, pero si se han tomado biopsias, necesitará esperar algunos días hasta tener los resultados definitivos.
- Seguimiento: Según los hallazgos, es posible que deba programar citas de control, nuevas pruebas o tratamientos adicionales.
En algunos síntomas, como la presencia de sangre en las heces, la endoscopia puede ser fundamental. Consulte nuestra guía dedicada sobre este tema para ver causas frecuentes y advertencias: guía sobre sangre en las heces y signos de alarma.
Recuerde: la mayoría de las personas se recuperan rápidamente tras una endoscopia y no presentan complicaciones graves. Su equipo sanitario está a su disposición antes, durante y después del procedimiento para aclarar cualquier duda que surja.
¿Cuándo debe buscar ayuda médica después de una endoscopia?
- Dolor abdominal intenso o persistente
- Fiebre alta o escalofríos
- Dificultad para respirar
- Sangrado abundante
- Dolor en el pecho
Consulte a su médico inmediatamente si presenta alguno de estos síntomas tras el procedimiento:
La endoscopia es una herramienta valiosa para diagnosticar y, cuando es posible, tratar distintas afecciones, todo ello con tiempos de recuperación cortos. Informarse y saber qué esperar le ayudará a afrontar este procedimiento con mayor confianza y tranquilidad. Recuerde: si tiene cualquier duda sobre su próxima endoscopia o sobre su salud en general, no dude en consultar con su médico o enfermero, quienes estarán a su lado en cada etapa del proceso.
