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Trastornos de la tiroides: síntomas que sugieren la necesidad de realizar pruebas

Muchas personas experimentan síntomas como cansancio, cambios de peso o alteraciones en el estado de ánimo sin saber que estos podrían indicar un trastorno tiroideo. La tiroides, una pequeña glándula en forma de mariposa ubicada en el cuello, desempeña un papel esencial en el control del metabolismo y los niveles de energía del organismo. Cuando la tiroides no funciona de manera adecuada, puede afectar diversos aspectos de la salud. Reconocer las señales de un desequilibrio tiroideo y saber cuándo consultar con un médico para realizarse pruebas es fundamental para cuidar la salud y el bienestar general.

Trastornos de la tiroides: síntomas que sugieren la necesidad de realizar pruebas

En este artículo, le ayudaremos a identificar qué síntomas podrían sugerir un problema tiroideo, quiénes deberían considerar la evaluación, cómo es el proceso de diagnóstico y qué esperar en caso de recibir un diagnóstico de trastorno tiroideo.

Síntomas de desequilibrio tiroideo

Los desequilibrios tiroideos pueden ocurrir tanto cuando la glándula produce un exceso de hormonas (hipertiroidismo) como cuando produce una cantidad insuficiente (hipotiroidismo). Generalmente, los síntomas se desarrollan de manera gradual y pueden confundirse fácilmente con otras afecciones de salud o incluso atribuirse al envejecimiento. Algunos de los síntomas más comunes que deben vigilarse son:

  • Cambios de peso sin causa aparente: El aumento repentino de peso puede deberse a una tiroides poco activa, mientras que la pérdida de peso inesperada podría indicar una tiroides hiperactiva.
  • Fatiga o falta de energía: Sentirse excesivamente cansado, incluso después de dormir bien, puede ser un indicio importante.
  • Alteraciones en la frecuencia cardíaca: Un ritmo cardíaco acelerado o irregular puede apuntar a hipertiroidismo, mientras que un pulso más lento de lo normal puede estar asociado al hipotiroidismo.
  • Sensibilidad a la temperatura: Sentir frío de manera inusual suele relacionarse con el hipotiroidismo; por el contrario, sentir calor y sudar en exceso puede indicar hipertiroidismo.
  • Cambios en la piel y el cabello: La piel seca, el cabello más fino o su caída, especialmente en las cejas, son signos frecuentes en los trastornos de la tiroides.
  • Alteraciones en el estado de ánimo: Depresión, ansiedad o irritabilidad pueden estar vinculadas a desajustes en las hormonas tiroideas.
  • Problemas digestivos: El estreñimiento es habitual en el hipotiroidismo; en cambio, la diarrea o el aumento de las deposiciones pueden presentarse en el hipertiroidismo.
  • Irregularidades menstruales: Menstruaciones más abundantes, ligeras o irregulares pueden indicar un desequilibrio tiroideo en las mujeres.
  • Hinchazón o molestias en el cuello: Una protuberancia visible en la base del cuello (bocio) puede señalar un agrandamiento de la tiroides.

Es fundamental recordar que estos síntomas pueden tener muchas causas y no siempre significan la presencia de un trastorno tiroideo. Sin embargo, si se detectan varios de estos signos o surgen dudas sobre cambios en la salud, lo más recomendable es consultar al médico para valorar la realización de pruebas.

¿Quién debería hacerse pruebas de tiroides?

Los trastornos tiroideos son relativamente frecuentes y pueden afectar tanto a hombres como a mujeres de cualquier edad, aunque algunos grupos tienen un riesgo mayor. Generalmente, se recomienda evaluar la función tiroidea si:

  • Se presentan varios de los síntomas mencionados anteriormente.
  • Es mujer y mayor de 60 años.
  • Existen antecedentes familiares de enfermedades de la tiroides o trastornos autoinmunes.
  • Está embarazada, planea quedar embarazada o ha tenido un bebé recientemente.
  • Padece enfermedades autoinmunes (como diabetes tipo 1 o enfermedad celíaca).
  • Se ha sometido a tratamientos previos para enfermedades tiroideas o radioterapia en cabeza/cuello.
  • Toma medicamentos que pueden afectar la función tiroidea, como litio o amiodarona.

No es indispensable que todas las personas se sometan a pruebas de rutina, pero ciertas etapas de la vida (como embarazo o menopausia) o la presencia de factores de riesgo pueden llevar al médico a recomendar su realización, incluso en ausencia de síntomas claros.

En niños y adolescentes, la lentitud en el crecimiento, retraso en la pubertad o dificultades de aprendizaje también pueden motivar la evaluación de la tiroides. Si le surgen dudas, su médico de cabecera o especialista podrá orientarle tomando en cuenta su historia clínica personal y familiar.

¿Cómo se diagnostica un trastorno tiroideo?

Si el médico sospecha una alteración de la tiroides, el proceso diagnóstico suele empezar con una charla sobre los síntomas y una exploración física, incluyendo la palpación del cuello en busca de inflamación. Posteriormente, suelen realizarse:

Análisis de sangre

La herramienta principal para valorar la función tiroidea son los análisis de sangre, donde normalmente se miden:

  • TSH (hormona estimulante de la tiroides): Producida por la hipófisis, regula la producción de hormonas tiroideas. Un valor alto generalmente indica hipotiroidismo; un valor bajo sugiere hipertiroidismo.
  • Tiroxina (T4) y triyodotironina (T3): Principales hormonas producidas por la tiroides. Sus niveles aportan información sobre el tipo y la severidad del trastorno.
  • Anticuerpos tiroideos: A veces, el propio sistema inmunitario ataca la tiroides causando enfermedades autoinmunes. Analizar la presencia de anticuerpos (como anti-TPO o anti-tiroglobulina) puede ayudar a confirmar el origen.

Pruebas de imagen

Si se detecta una masa o hinchazón física, o los resultados sanguíneos no son concluyentes, el médico podría solicitar una ecografía tiroidea. Esta es una prueba segura e indolora que utiliza ultrasonidos para visualizar la glándula y detectar nódulos, quistes o anomalías.

En algunos casos, se pueden recomendar otras pruebas de imagen, como una gammagrafía tiroidea con una dosis pequeña de yodo radiactivo, para evaluar cómo funciona la glándula o analizar bultos sospechosos.

Otras pruebas posibles

Si hay sospecha de cáncer de tiroides o presencia de nódulos tiroideos, es posible realizar una biopsia por aspiración con aguja fina, que consiste en extraer una pequeña muestra de tejido para su análisis.

Casi todas estas pruebas se realizan de forma ambulatoria y los resultados suelen estar listos en pocos días. Su médico le explicará qué significan los resultados y cuáles serán los siguientes pasos si se confirma un trastorno tiroideo.

Próximos pasos tras el diagnóstico

Recibir un diagnóstico de trastorno tiroideo puede resultar inquietante, pero la mayoría de estas afecciones se controlan eficazmente con tratamiento y seguimiento adecuados. Los pasos siguientes dependerán del tipo de diagnóstico:

  • Hipotiroidismo (tiroides poco activa): El tratamiento habitual consiste en tomar comprimidos diarios de hormona tiroidea (levotiroxina), controlando periódicamente los niveles en sangre para ajustar la dosis.
  • Hipertiroidismo (tiroides hiperactiva): Las opciones pueden incluir medicamentos antitiroideos, terapia con yodo radiactivo o cirugía. El médico recomendará la alternativa más adecuada en cada situación.
  • Nódulos tiroideos o bocio: Si los nódulos son benignos, suelen vigilarse periódicamente. En caso de que sean sospechosos o malignos, se podrá requerir tratamiento adicional e incluso cirugía.
  • Enfermedad tiroidea autoinmune: Patologías como la tiroiditis de Hashimoto o la enfermedad de Graves requieren control y tratamiento continuos. Puede ser necesario estudiar otras enfermedades autoinmunes asociadas.

Vivir con un trastorno tiroideo

La mayoría de las personas con afecciones de la tiroides pueden llevar una vida normal y activa una vez que la enfermedad está controlada. Esto implica:

  • Tomar la medicación tal y como lo recete su médico.
  • Acudir a controles médicos y análisis de sangre periódicamente.
  • Comunicar a su médico cualquier síntoma nuevo o efecto adverso.
  • Mantener un estilo de vida saludable, con una alimentación equilibrada y actividad física regular.

No olvide informar a su ginecólogo o endocrinólogo si planea quedarse embarazada, ya que los niveles de hormonas tiroideas pueden afectar la fertilidad y la salud del bebé. Niños y adolescentes diagnosticados también deben ser controlados para favorecer su crecimiento y desarrollo adecuados.

¿Cuándo solicitar atención médica urgente?

En general, los trastornos tiroideos evolucionan lentamente y rara vez constituyen una emergencia. Sin embargo, hay ciertos síntomas que requieren atención inmediata, como:

  • Dolor intenso en el pecho o palpitaciones fuertes.
  • Hinchazón repentina en el cuello, dificultad para respirar o tragar.
  • Confusión, somnolencia extrema o pérdida del conocimiento.

Estos signos pueden indicar complicaciones graves y requieren valoración médica urgente.

Si desea profundizar sobre cómo interpretan los médicos los análisis de sangre y qué buscan en los resultados relacionados con la tiroides y otras enfermedades, le invitamos a consultar nuestra guía detallada sobre análisis de sangre.

En resumen: Si presenta síntomas que apunten a un desequilibrio de la tiroides, o pertenece a un grupo con mayor riesgo, hablar con su médico sobre la conveniencia de hacerse pruebas puede ser clave para detectar y tratar estos problemas a tiempo. Los trastornos tiroideos son habituales y, con la atención adecuada, la mayoría de las personas disfrutan de buena salud y calidad de vida. Si tiene preguntas o inquietudes acerca de su tiroides, no dude en consultar a su médico de confianza.