Muchas personas experimentan sequedad ocular y molestias en los ojos, especialmente al final de un largo día laboral o mientras navegan por sus teléfonos móviles. Aunque es habitual atribuir estos síntomas al uso de pantallas, la verdadera causa puede ser más compleja. Comprender qué factores provocan la sequedad ocular, cómo influyen tanto el estilo de vida como ciertas afecciones médicas, y saber cuándo acudir a un especialista podría marcar una gran diferencia para la salud ocular y el bienestar diario.
En este artículo analizamos las causas más frecuentes de la sequedad ocular, facilitamos la distinción entre los factores desencadenantes cotidianos y los posibles problemas de salud subyacentes, así como recomendaciones prácticas para la prevención y el tratamiento. Si alguna vez ha sentido curiosidad por saber si la sequedad de sus ojos es solo consecuencia del tiempo frente a las pantallas o indica un problema que requiere atención médica, aquí encontrará respuestas útiles.
Causas comunes de la sequedad ocular
La sequedad ocular aparece cuando los ojos no producen suficiente cantidad de lágrimas o cuando su calidad no es adecuada. La película lagrimal, que recubre la superficie de los ojos, es fundamental para el confort, la visión nítida y la protección frente a infecciones e irritantes externos. Cuando este equilibrio se altera, pueden surgir sensaciones de escozor, ardor, enrojecimiento o visión borrosa.
- Reducción de la producción lagrimal: El envejecimiento es una causa habitual de la disminución de lágrimas. Enfermedades como el síndrome de Sjögren, la artritis reumatoide o la diabetes también pueden perjudicar esta función.
- Aumento de la evaporación de las lágrimas: Factores ambientales como el viento, el aire seco y el aire acondicionado contribuyen a que las lágrimas se evaporen rápidamente. Parpadear menos de lo normal, lo que suele ocurrir durante el uso de pantallas, también incrementa este problema.
- Mala calidad de las lágrimas: La película lagrimal cuenta con tres capas (aceite, agua y moco), y alteraciones en las glándulas responsables, como la disfunción de las glándulas de Meibomio, pueden afectar la estabilidad de la lágrima.
- Medicamentos: Algunos fármacos, como antihistamínicos, antidepresivos y medicamentos para la hipertensión, pueden reducir la producción de lágrimas.
- Uso de lentes de contacto: El uso prolongado de lentes de contacto puede alterar la película lagrimal y aumentar la sequedad ocular.
- Cirugías oculares: Procedimientos como LASIK o la cirugía de cataratas pueden afectar temporalmente la producción de lágrimas y causar molestias.
Es importante tener en cuenta que la sequedad ocular puede deberse a más de una causa. De hecho, con frecuencia intervienen varios factores de forma simultánea.
Estilo de vida frente a desencadenantes médicos
A menudo se relaciona la sequedad de ojos con los hábitos propios de la vida actual, como el tiempo prolongado frente a pantallas digitales. Sin embargo, diversas condiciones médicas y otros factores también pueden influir de manera significativa. Saber diferenciar estos desencadenantes permite tanto a usted como a su profesional de la salud encontrar el mejor enfoque para aliviar los síntomas.
Factores habituales del estilo de vida
- Uso de pantallas: Ya sea ordenador, tablet o smartphone, es habitual parpadear menos, incrementando la evaporación de las lágrimas.
- Condiciones ambientales: El aire acondicionado, la calefacción y los ambientes secos o ventosos contribuyen a la sequedad ocular.
- Tabaquismo: El humo del tabaco irrita y reseca los ojos.
- Uso de lentes de contacto: El uso prolongado y el cuidado inadecuado de las lentes de contacto pueden agravar el problema.
Causas médicas y relacionadas con la salud
- Cambios hormonales: Las fluctuaciones hormonales durante la menopausia, el embarazo o el uso de ciertos anticonceptivos pueden influir en la producción lagrimal.
- Enfermedades autoinmunes: El síndrome de Sjögren, la artritis reumatoide y otras enfermedades similares afectan directamente a las glándulas que producen lágrimas.
- Alergias: Las alergias oculares pueden generar irritación y sequedad (en ocasiones agravadas por los propios antialérgicos).
- Enfermedades crónicas: La diabetes, los trastornos tiroideos y el déficit de vitamina A están relacionados con la sequedad en los ojos.
- Efectos secundarios de medicamentos: Numerosos fármacos, tanto recetados como de venta libre, pueden reducir la producción de lágrimas.
Si sus síntomas persisten pese a ajustar sus hábitos diarios, o bien tiene antecedentes personales de enfermedades autoinmunes u hormonales, podría ser necesario considerar una causa médica.
¿Cuándo es recomendable una revisión ocular?
Es habitual experimentar sequedad o molestias oculares de forma ocasional, pero existen ciertas situaciones en las que una valoración oftalmológica resulta especialmente importante. Detectar a tiempo problemas subyacentes puede evitar complicaciones y mejorar sustancialmente la calidad de vida.
- Síntomas persistentes: Cuando la sensación de sequedad, arenilla o irritación es habitual, o no mejora con pequeños cambios de rutina, se recomienda acudir al oftalmólogo.
- Cambios en la visión: Si nota visión borrosa o fluctuante que afecta a sus actividades cotidianas.
- Dolor o enrojecimiento: El dolor intenso, enrojecimiento significativo o la sensibilidad a la luz requieren una valoración urgente.
- Antecedentes de cirugía ocular: Tras procedimientos como LASIK o cirugía de cataratas, conviene realizar revisiones periódicas para evitar complicaciones por sequedad.
- Afecciones médicas previas: Pacientes con enfermedades autoinmunes, diabetes o trastornos tiroideos deben programar controles oftalmológicos regulares.
- Usuarios de lentes de contacto: Ante un aumento de sequedad, molestias o sensibilidad al usar lentes, consulte lo antes posible con su especialista.
La revisión ocular completa suele incluir la evaluación detallada de antecedentes, una valoración de la película lagrimal y pruebas específicas para analizar producción y calidad de las lágrimas. En algunos casos, el oftalmólogo puede proponer estudios adicionales en busca de enfermedades subyacentes.
Opciones de tratamiento que evalúan los especialistas
El manejo del ojo seco varía en función de la causa, la gravedad y el impacto en la vida diaria. Su médico recomendará el tratamiento más adecuado para cada caso. Estas son las opciones más comunes:
- Lágrimas artificiales: Las gotas lubricantes suelen ser la primera opción. Alivian los síntomas y pueden emplearse tantas veces como sea necesario.
- Colirios médicos: Si los productos de venta libre no son suficientes, el uso de colirios prescritos, como ciclosporina o lifitegrast, ayuda a reducir la inflamación y a fomentar la producción de lágrimas.
- Compresas calientes e higiene palpebral: En casos de disfunción de las glándulas de Meibomio, aplicar calor local y una limpieza suave de los párpados puede mejorar el funcionamiento y la calidad lagrimal.
- Tapones lagrimales: Insertar pequeños dispositivos en los conductos lagrimales ayuda a mantener la humedad ocular por más tiempo.
- Tratamiento de enfermedades subyacentes: Abordar problemas como blefaritis, alergias o enfermedades autoinmunes puede mejorar la sequedad.
- Cambio de medicamentos: Si un fármaco contribuye a la sequedad, el médico puede sugerir alternativas cuando sea posible.
- Adaptaciones del entorno: Utilizar humidificadores, evitar el aire directo y realizar pausas frente a dispositivos digitales favorece la comodidad ocular.
Es fundamental seguir las indicaciones de su especialista y acudir a las revisiones acordadas, ya que el ojo seco no tratado puede aumentar el riesgo de infección ocular o, en casos poco frecuentes, dañar la superficie del ojo.
Otras opciones de apoyo
- Suplementos nutricionales: El consumo de ácidos grasos omega-3 (presentes en el aceite de pescado o linaza) puede ser útil en algunos casos.
- Lentes de contacto especiales: Existen lentes específicas que ayudan a proteger la superficie ocular y retener la humedad.
- Terapias con luz: En casos seleccionados, la terapia de luz pulsada intensa (IPL) se emplea para mejorar la función de las glándulas de Meibomio.
No todas las alternativas son adecuadas para cualquier persona. Lo más recomendable es discutir las opciones con su especialista para hallar la más apropiada.
Cómo evitar el empeoramiento de los síntomas
Aunque no siempre es posible prevenir el ojo seco, sí existen hábitos sencillos que pueden disminuir las molestias y proteger la vista. Ser proactivo es especialmente importante si pasa muchas horas ante dispositivos electrónicos o tiene factores de riesgo conocidos.
- Ponga en práctica la regla 20-20-20: Cada 20 minutos, mire un objeto a unos 6 metros (20 pies) durante al menos 20 segundos. Así estimula el parpadeo y da un respiro a sus ojos.
- Parpadee de manera consciente: Haga pausas para parpadear, especialmente al usar pantallas, para mantener la película lagrimal fresca.
- Adapte el entorno: Emplee humidificadores para añadir humedad al aire, evite sentarse frente a ventiladores o corrientes de aire, y utilice gafas de sol envolventes en exteriores.
- Higiene palpebral: Limpie los párpados suavemente con un paño húmedo o toallitas específicas para evitar inflamación y obstrucción de las glándulas.
- Limite el tiempo con lentes de contacto: Permita intervalos sin lentes y siga los consejos de su oftalmólogo sobre su cuidado.
- Hidratación: Beber suficiente agua ayuda a mantener una buena producción de lágrimas.
- Cosméticos adecuados: Elija productos hipoalergénicos y desmaquíllese bien antes de acostarse para evitar irritaciones.
Si observa cambios bruscos en los síntomas o un empeoramiento repentino, consulte con su médico. Así podrá valorar si requiere un estudio adicional o modificar su tratamiento.
Para quienes desean mantener una actitud preventiva hacia su salud general, puede ser útil conocer qué esperar durante un chequeo médico anual y cómo beneficia a la salud ocular y global.
La sequedad ocular es un problema frecuente que puede estar provocada tanto por hábitos cotidianos como por determinadas enfermedades. Si bien el paso del tiempo frente a las pantallas y ciertos entornos contribuyen, no deben descartarse problemas médicos subyacentes. Realizar exámenes oculares periódicos y aplicar estrategias sencillas de prevención ayuda a mantener los ojos cómodos y protegidos. Cuando tenga dudas, consulte siempre a un profesional de la visión para recibir el cuidado más adecuado a sus necesidades.
