El mareo es una sensación común que puede resultar tanto inquietante como, en ocasiones, alarmante. Afecta a personas de todas las edades y puede aparecer de forma repentina o desarrollarse de manera gradual. Comprender qué significa realmente el mareo, cuáles son sus causas y cómo los médicos llevan a cabo el diagnóstico puede ayudarle a sentirse más tranquilo y a tomar un papel activo en el cuidado de su salud. En este artículo abordaremos los principales tipos de mareos, las causas más frecuentes y cómo el equipo médico realiza, paso a paso, la evaluación para encontrar el origen de sus síntomas.
Aunque los mareos rara vez representan una emergencia vital, en ocasiones pueden ser señal de un problema médico grave. Por eso, es fundamental saber cuándo acudir al médico y qué esperar durante la consulta. Empecemos aclarando a qué se refieren realmente los médicos cuando hablan de «mareo».
Tipos de mareos
No todas las personas sienten los mareos de la misma forma. Cuando alguien utiliza el término «mareo», puede estar describiendo diferentes sensaciones. Reconocer el tipo de mareo que experimenta es el primer paso esencial para que su médico pueda ayudarle.
- Vértigo: sensación de que usted o su entorno giran o se mueven aunque esté quieto. Suele compararse con la sensación tras girar varias veces sobre uno mismo.
- Presíncope (sensación de desmayo): sensación de estar a punto de perder el conocimiento. Puede acompañarse de náuseas, sudoración o visión borrosa.
- Desequilibrio: percepción de falta de estabilidad, como si fuera a caerse o perder el equilibrio. Es más frecuente en adultos mayores.
- Mareo inespecífico: algunas personas describen una sensación general de «mareo», «desorientación» o «malestar» que no encaja perfectamente en los grupos anteriores.
Al hablar con su médico, trate de describir sus síntomas de la forma más precisa posible. Por ejemplo, ¿siente que todo da vueltas o más bien que puede desmayarse? ¿Experimenta inestabilidad al caminar? Estos detalles orientarán el diagnóstico.
Causas frecuentes
Los mareos pueden deberse a un gran abanico de causas. Algunas son leves y se resuelven fácilmente, mientras que otras requieren atención especializada. Habitualmente, las causas se categorizan según el tipo de mareo que predomine.
Causas de vértigo
- Vértigo posicional paroxístico benigno (VPPB): la causa más frecuente de vértigo, desencadenada por ciertos movimientos de la cabeza. Suele ser intenso pero de corta duración.
- Neuritis vestibular o laberintitis: inflamación del oído interno, a menudo tras una infección viral. Puede provocar vértigo intenso y prolongado (horas o días).
- Enfermedad de Meniere: poco común; se produce por acumulación de líquido en el oído interno, causando episodios de vértigo, pérdida de audición y zumbidos.
- Vértigo asociado a migraña: en algunas personas, el vértigo acompaña a las crisis de dolor de cabeza migrañoso.
Causas de presíncope (sensación de desmayo)
- Presión arterial baja (hipotensión): puede ocurrir al levantarse rápidamente (hipotensión ortostática), por deshidratación o por algunos medicamentos.
- Alteraciones del ritmo cardíaco (arritmias): los latidos irregulares reducen el flujo sanguíneo cerebral, provocando la sensación de desmayo.
- Episodios vasovagales: desencadenados por dolor, estrés emocional o periodos prolongados de pie, hacen bajar el pulso y la presión arterial repentinamente.
Causas de desequilibrio
- Neuropatía periférica: daño en los nervios, sobre todo por diabetes, que afecta la sensibilidad en los pies.
- Enfermedad de Parkinson u otros trastornos neurológicos: alteran el movimiento y el equilibrio.
- Trastornos musculoesqueléticos: debilidad muscular, problemas articulares o alteraciones visuales afectan al equilibrio, especialmente en personas mayores.
Otras causas no específicas
- Ansiedad y estrés: el malestar emocional a veces se manifiesta como mareo o sensación de aturdimiento.
- Medicamentos: algunos fármacos, incluyendo antihipertensivos, anticonvulsivos, antidepresivos y antialérgicos pueden ocasionar mareos.
- Bajo nivel de azúcar en sangre (hipoglucemia): más habitual en personas con diabetes, pero puede afectar a otras personas.
- Infecciones o deshidratación: sobre todo si aparecen junto a fiebre, vómitos o diarrea.
Esta lista no es exhaustiva, pero engloba las causas más comunes. Sus antecedentes personales y su historia clínica ayudarán al médico a identificar qué motivos son más probables en su caso.
Pasos en la evaluación inicial
Al acudir al médico por mareo, el profesional recopilará toda la información posible. El objetivo es descartar causas graves o urgentes y orientar el diagnóstico.
Historial clínico detallado
- Descripción de los síntomas: qué siente exactamente, cuándo empezó, frecuencia y factores que los desencadenan o alivian.
- Síntomas asociados: presencia de dolor de cabeza, cambios auditivos, dolor torácico, palpitaciones, debilidad o alteraciones visuales.
- Antecedentes médicos: enfermedades previas (cardíacas, diabetes, ansiedad), infecciones recientes, golpes en la cabeza o nuevos medicamentos.
- Factores sociales y de estilo de vida: consumo de alcohol o drogas, viajes recientes, riesgos laborales o situaciones de estrés.
Examen físico
- Signos vitales: presión arterial (sentado y de pie), frecuencia cardíaca, temperatura y oxígeno en sangre.
- Revisión de oídos, nariz y garganta: búsqueda de infecciones o presencia de líquido en el oído.
- Examen neurológico: valoración del equilibrio, coordinación, fuerza, sensibilidad y movimientos oculares.
- Revisión cardíaca y pulmonar: auscultación para identificar arritmias, soplos o signos de insuficiencia cardíaca.
Pruebas iniciales
- Análisis de sangre: ayudan a detectar anemia, infecciones, deshidratación o alteraciones en la glucosa.
- Electrocardiograma (ECG): busca arritmias u otros problemas cardíacos.
- Pruebas de audición o equilibrio: si el vértigo es predominante.
En muchos casos, estos pasos permiten llegar a un diagnóstico inicial o descartar problemas de riesgo. Si es necesario, el médico puede derivarle a un especialista.
Cuándo derivar a un especialista
No todos los casos de mareo requieren atención de un especialista, pero ciertos hallazgos o factores de riesgo hacen recomendable una evaluación adicional. Así deciden los médicos cuándo es conveniente derivar:
Cuándo acudir urgentemente al médico
- Mareos repentinos e intensos acompañados de dolor torácico, dificultad para respirar o palpitaciones.
- Pérdida de conciencia o desmayo.
- Debilidad, entumecimiento, dificultad para hablar o caminar (podría tratarse de un accidente cerebrovascular).
- Pérdida brusca de audición o dolor de cabeza extremadamente intenso.
Si experimenta alguno de estos síntomas, busque atención médica inmediata.
Derivación a otorrinolaringólogo o audiólogo
- Vértigo persistente, sobre todo si se acompaña de pérdida de audición, zumbido o sensación de oído tapado.
- Sospecha de enfermedad de Meniere o problemas crónicos de equilibrio.
Derivación a un cardiólogo
- Alteraciones en el ritmo cardíaco, enfermedad estructural del corazón o desmayos sin explicación clara.
Derivación a un neurólogo
- Síntomas neurológicos (debilidad, entumecimiento, visión doble o dificultad para hablar).
- Sospecha de vértigo por migraña, enfermedad de Parkinson u otros trastornos neurológicos complejos.
Otras posibles derivaciones
- Endocrinólogo en caso de sospecha de problemas hormonales o metabólicos.
- Geriatra para adultos mayores con múltiples factores de riesgo o caídas frecuentes.
- Psicólogo o psiquiatra si se considera que la ansiedad u otros problemas de salud mental son el principal factor.
Su médico le orientará durante el proceso de derivación si lo considera necesario, basándose en sus síntomas y en lo encontrado durante la evaluación.
Si durante la consulta por mareo el médico sospecha un problema de ritmo cardíaco, es posible que le soliciten un electrocardiograma (ECG) para estudiar con detalle las posibles causas cardíacas de su síntoma.
Los mareos son un síntoma común con muchas posibles causas, desde alteraciones leves y pasajeras hasta otras que pueden requerir tratamiento especializado. Describir sus síntomas con claridad y seguir el proceso de evaluación médica permite identificar y tratar la mayoría de las causas de forma eficaz. Recuerde: si experimenta síntomas repentinos, intensos o que le preocupan junto con el mareo, acuda al médico sin demora. En otras situaciones, trabajar de la mano con su profesional sanitario es la mejor vía para encontrar el origen del problema y recuperar su bienestar.
