Muchas personas notan que sienten más frío que otras, especialmente durante los meses de invierno o en ambientes con aire acondicionado. Aunque es habitual preguntarse si esta sensibilidad puede indicar un problema de salud, la sensación de frío no siempre es motivo de preocupación. Sin embargo, en algunos casos, la sensibilidad persistente al frío puede estar relacionada con alteraciones en la tiroides, problemas circulatorios u otras condiciones subyacentes. Saber cuándo consultar al médico y qué esperar durante la evaluación puede ayudarle a tomar decisiones informadas sobre su salud.
En este artículo exploramos las causas más frecuentes por las que puede sentir frío, cuándo puede haber implicaciones relacionadas con la tiroides o la circulación, y cuáles son los pasos habituales en la evaluación médica. Nuestro objetivo es ofrecerle información clara y tranquilizadora para que pueda afrontar esta preocupación común con mayor seguridad.
Razones comunes y no preocupantes para sentir frío
En muchas personas, sentir frío forma parte de una variación normal y no es necesariamente señal de una enfermedad. Existen múltiples factores cotidianos que pueden hacerle más sensible al frío en comparación con quienes le rodean:
- Diferencias naturales en la temperatura corporal: Algunas personas, de forma natural, tienen un “punto de ajuste” más bajo de temperatura corporal, lo que las hace más susceptibles a los ambientes fríos.
- Edad: Con el envejecimiento, es habitual sentir más frío debido a cambios en la piel, los vasos sanguíneos y el metabolismo.
- Composición corporal: Las personas con menor porcentaje de grasa corporal o constitución más delgada tienden a perder calor con mayor rapidez y pueden sentir frío más fácilmente.
- Fluctuaciones hormonales: Especialmente en mujeres, los cambios hormonales durante la menstruación, la menopausia o el embarazo pueden influir en cómo percibe la temperatura el cuerpo.
- Dieta e hidratación: No consumir suficientes calorías o estar ligeramente deshidratado puede dificultar la producción de calor corporal.
- Medicamentos: Algunos medicamentos, como antihipertensivos o ciertos antidepresivos, pueden aumentar la sensibilidad al frío.
Estos factores corresponden a la diversidad normal entre las personas y, generalmente, no requieren atención médica a menos que la sensibilidad al frío sea intensa, persistente o se acompañe de otros síntomas.
¿Cuándo conviene hacerse pruebas de tiroides?
La tiroides es una pequeña glándula en el cuello encargada de producir hormonas que regulan el metabolismo y la temperatura corporal. El hipotiroidismo (tiroides hipoactiva) es una causa frecuente de sentir frío de manera inusual. Sin embargo, no todas las personas que notan frío tienen problemas tiroideos.
Se suele sugerir un examen de función tiroidea si la sensibilidad al frío aparece junto a otros síntomas, como:
- Aumento de peso sin causa aparente
- Cansancio o falta de energía
- Piel y cabello secos
- Estreñimiento
- Debilidad muscular o dolores musculares
- Hinchazón en el cuello (bocio)
- Frecuencia cardíaca más lenta de lo habitual
Si experimenta varios de estos síntomas, sobre todo si se desarrollan de forma gradual, es probable que su médico le recomiende un análisis de sangre para medir sus niveles de hormonas tiroideas (en general TSH y, a veces, T4 libre). Identificar y tratar el hipotiroidismo precozmente contribuye a recuperar la regulación normal de la temperatura y la sensación de bienestar.
En cambio, si solo experimenta episodios ocasionales de frío y no tiene otros síntomas, las pruebas tiroideas suelen ser innecesarias. Su médico valorará el conjunto de síntomas antes de solicitar estudios adicionales.
Causas relacionadas con la circulación
Otra razón habitual para sentir frío, especialmente en manos y pies, es la disminución del flujo sanguíneo. El sistema circulatorio se encarga de distribuir la sangre caliente por el organismo; cualquier alteración puede provocar sensación de frío persistente en algunas zonas.
Entre las causas circulatorias más frecuentes destacan:
- Fenómeno de Raynaud: Es una condición en la que los pequeños vasos sanguíneos de los dedos sufren espasmos temporales al exponerse al frío o al estrés. Esto provoca que los dedos se pongan blancos, luego azules y, finalmente, rojos cuando regresa la circulación. Durante estos episodios, las áreas afectadas pueden sentirse muy frías o adormecidas.
- Enfermedad arterial periférica (EAP): Se presenta cuando las arterias de las extremidades se estrechan, por lo general a causa de arteriosclerosis. Es más común en personas mayores y en quienes tienen antecedentes de tabaquismo, diabetes o hipertensión. Suele causar frío, dolor o calambres en las piernas, sobre todo al caminar.
- Alteraciones venosas: Problemas como la insuficiencia venosa crónica afectan el retorno de sangre de las extremidades. Aunque esto suele provocar hinchazón y pesadez más que frío, la circulación también puede verse comprometida.
Adicionalmente, factores como el tabaquismo, la inmovilidad prolongada o ciertos medicamentos pueden influir en la circulación. Si observa cambios de color en los dedos, dolor, adormecimiento o heridas que tardan en cicatrizar, es importante consultar cuanto antes con un especialista.
¿Qué pruebas suelen indicarse?
Si le preocupa notar frío con frecuencia, su médico comenzará elaborando un historial clínico detallado y realizando una exploración física. El principal objetivo es diferenciar si los síntomas obedecen a una condición médica o forman parte de la variabilidad normal.
Es probable que su profesional de la salud le pregunte sobre:
- La duración y evolución del síntoma
- Si la sensación de frío afecta a todo el cuerpo o solo a ciertas partes (manos, pies, etc.)
- Otros síntomas acompañantes, como cansancio, cambios de peso, alteraciones cutáneas o dolor
- Aspectos de su dieta, estilo de vida y cambios recientes en la salud
- Antecedentes médicos personales y familiares
Dependiendo de la evaluación inicial, podrían recomendarle:
- Análisis de sangre: Para comprobar función tiroidea, anemia (bajo recuento de glóbulos rojos), niveles de glucosa, deficiencias vitamínicas y marcadores de inflamación o infección.
- Control de presión arterial y pulso: Para valorar la circulación y el funcionamiento del corazón.
- Revisión de manos y pies: Para identificar cambios en la coloración, textura de la piel o diferencias de temperatura.
- Pruebas específicas: Si se sospecha alguna causa concreta, pueden indicarse estudios complementarios, como ecografía Doppler (evalúa el flujo sanguíneo) o pruebas de autoanticuerpos (para detectar causas autoinmunes).
La mayoría de quienes presentan sensibilidad leve al frío no requieren estudios extensos. La atención médica se ajusta a la intensidad de los síntomas y los factores de riesgo individuales.
¿Qué ocurre después de la evaluación?
Los pasos a seguir dependen de si se identifica o no una causa médica:
- No se detecta causa subyacente: Si las pruebas resultan normales y no existen síntomas preocupantes, su médico puede tranquilizarle y confirmar que en su caso se trata de una variación normal. En estos casos suelen recomendarse medidas como abrigarse adecuadamente, mantenerse activo y seguir una alimentación equilibrada.
- Trastornos de la tiroides u hormonales: Si se diagnostica algún desequilibrio tiroideo u hormonal, su médico le explicará las opciones de tratamiento. En el hipotiroidismo, el tratamiento suele consistir en aportar la hormona tiroidea que falta, lo que tiende a mejorar los síntomas progresivamente.
- Problemas circulatorios: Si la causa es circulatoria, el abordaje varía según el diagnóstico. Podría implicar cambios en el estilo de vida, medicación o, en casos particulares, derivación a un especialista. En el caso del fenómeno de Raynaud, suele recomendarse proteger las manos del frío y aprender a manejar el estrés.
- Otros hallazgos: Si se detecta anemia, diabetes u otra condición médica, el profesional detallará los pasos a seguir para solicitar estudios o proponer tratamiento.
Si desea información más extensa acerca de cuándo conviene valorar la función tiroidea ante sensibilidad al frío u otros síntomas, le invitamos a consultar nuestra guía sobre signos que sugieren alteraciones tiroideas y cuándo considerar pruebas.
En cualquier caso, siga siempre las recomendaciones de su médico y acuda a sus controles de seguimiento. Si aparecen síntomas nuevos (como fatiga intensa, pérdida de peso sin causa, dolor persistente o cambios en la piel), no dude en buscar atención médica cuanto antes.
Para la mayoría de las personas, saber que la sensibilidad al frío es frecuente y no necesariamente indica una enfermedad puede resultar tranquilizador. Sin embargo, ante la menor duda, consulte a su profesional de confianza para resolver cualquier pregunta y mantener su tranquilidad.
