El dolor torácico es una de las razones más frecuentes para consultar al médico y puede deberse a múltiples causas. Mientras que algunas resultan leves e inofensivas, otras pueden ser potencialmente mortales y requieren atención inmediata. Reconocer cuándo estamos ante una emergencia y cuándo es posible manejar el dolor de pecho de forma segura en casa puede marcar una diferencia enorme para su salud y tranquilidad.
En este artículo le explicamos cómo identificar síntomas de alarma, qué hacer en los primeros minutos, cómo los profesionales sanitarios evalúan el dolor torácico y qué debe vigilar si sus molestias son leves o esporádicas. Ante cualquier duda, lo más seguro es consultar rápidamente a un médico.
Síntomas que requieren atención urgente
Algunos síntomas vinculados al dolor torácico no deben ignorarse nunca. Podrían indicar un infarto, una arritmia peligrosa, un coágulo en los pulmones u otra urgencia médica. Solicite atención médica de inmediato si experimenta alguno de los siguientes:
- Dolor repentino e intenso en el pecho, o sensación de presión que dura más de unos minutos, especialmente si se describe como pesadez, opresión o tensión.
- Dolor que se irradia al brazo izquierdo, cuello, mandíbula, espalda o abdomen.
- Dificultad para respirar o falta de aire de inicio brusco.
- Náuseas, vómitos, sudor frío o mareo junto al dolor torácico.
- Sensación súbita de miedo intenso o gravedad inminente sin razón clara.
- Pérdida de conocimiento o desmayo.
- Latidos cardíacos rápidos o irregulares.
- Tos con sangre.
- Dolor que aparece después de esfuerzo físico o estrés emocional importante.
- Dolor torácico en personas con factores de riesgo conocidos, como antecedentes cardíacos, diabetes o cirugías recientes.
Si usted o alguien cercano presenta cualquiera de estos síntomas, llame inmediatamente a los servicios de emergencia (112 en Europa, 999/911 en otras regiones). Procure mantener la calma y siga las instrucciones del operador.
¿Cuándo se puede manejar el dolor torácico en casa?
No todos los dolores de pecho son peligrosos. A menudo, pueden deberse a situaciones más benignas, tales como:
- Distensión muscular a causa de tos fuerte, levantar objetos o ejercicio inusual
- Acidez estomacal o indigestión
- Ansiedad o ataques de pánico
- Infecciones respiratorias leves
- Costocondritis (inflamación del cartílago en la caja torácica)
El dolor suele ser poco preocupante cuando:
- Es leve, se relaciona claramente con el movimiento o la posición, y mejora en reposo.
- Es breve y no se repite.
- No se acompaña de otros síntomas como dificultad respiratoria, sudoración o náuseas.
- Ya ha tenido un dolor similar antes, y el médico confirmó que era benigno.
Incluso si sus molestias parecen leves, consulte a un profesional sanitario si el dolor es nuevo, no tiene explicación o no está seguro de su causa. Siempre es preferible ser precavido, especialmente si existen factores de riesgo como edad avanzada, hipertensión, diabetes o antecedentes familiares de enfermedades cardíacas.
Qué hacer en los primeros 10 minutos
Si siente un dolor torácico brusco, intenso o inexplicable, los primeros 10 minutos son esenciales. Siga estos pasos:
- Deje lo que esté haciendo y siéntese. Trate de mantenerse tranquilo y repose.
- Llame a los servicios de emergencia si el dolor es muy intenso, dura más de unos minutos o se acompaña de síntomas de alarma (como los descritos anteriormente).
- Si dispone de nitroglicerina (en aerosol o comprimidos) recetada por su médico para la angina, utilícela siguiendo sus indicaciones.
- Si no es alérgico ni tiene contraindicaciones, el operador de emergencias podría indicarle que mastique una aspirina (300 mg) mientras espera. Hágalo solo si se lo recomiendan explícitamente.
- No conduzca usted mismo al hospital si está enfermo o mareado. Espere la llegada del personal sanitario.
- Si alguien a su lado pierde el conocimiento o no responde, pida ayuda y, si sabe hacerlo, inicie la reanimación cardiopulmonar.
Recuerde: una acción rápida puede salvar vidas. Ante la duda, es preferible consultar y hacerse revisar por un profesional.
¿Qué le preguntarán y qué pruebas pueden hacerle los médicos?
Si acude a consulta por dolor en el pecho, el médico le realizará una historia clínica detallada y una exploración física. Probablemente le harán preguntas como:
- ¿Cuándo comenzó el dolor y cuánto tiempo duró?
- ¿Cómo describiría el dolor (agudo, opresivo, punzante, sordo)?
- ¿Dónde se localiza y se irradia a otras zonas?
- ¿Qué hacía usted cuando empezó el dolor?
- ¿Tuvo otros síntomas asociados (falta de aire, sudoración, náuseas, latidos cardíacos irregulares)?
- ¿Tiene antecedentes de problemas cardíacos, pulmonares o digestivos?
- ¿Está tomando algún medicamento actualmente?
Según los síntomas y antecedentes, se pueden realizar pruebas como:
- Exploración física: valoración del pulso, la presión arterial, la respiración y auscultación del corazón y los pulmones.
- Electrocardiograma (ECG): para detectar infartos o alteraciones en el ritmo cardíaco.
- Análisis de sangre: para identificar marcadores de daño cardíaco (como la troponina), infecciones o anemia.
- Radiografía de tórax: para descartar problemas pulmonares, infecciones u otras causas.
- Otras pruebas de imagen: como ecocardiograma o tomografía, si el caso lo requiere.
No siempre será necesario realizar todas las pruebas; el médico determinará cuáles son apropiadas en su caso. Ocasionalmente, se puede recomendar observación en el hospital o estudios más específicos.
¿Qué vigilar si los síntomas van y vienen?
Si su dolor torácico es leve, esporádico o ya evaluado por un profesional como no urgente, es importante seguir controlando sus síntomas. Llevar un registro puede ser útil para su médico a la hora de hacer el diagnóstico y ajustar el tratamiento. Puede anotar:
- Fecha y hora en que inició el dolor.
- Duración de cada episodio.
- Factores desencadenantes (ejercicio, estrés, alimentos, posición, etc.).
- Descripción del dolor (agudo, sordo, ardor, opresión…)
- Síntomas acompañantes (falta de aire, latidos cardíacos irregulares, náuseas, sudoración, etc.).
- Medidas tomadas (reposo, medicamentos, etc.) y su efectividad.
Comparta estos datos con su proveedor de salud, especialmente si:
- Los síntomas empeoran o se hacen más frecuentes.
- Aparecen nuevas molestias.
- El dolor comienza a presentarse con menos esfuerzo o incluso en reposo.
El seguimiento adecuado con su médico garantiza una buena evolución y control de su salud.
Si experimenta dolor en el pecho junto a dificultad respiratoria, preste atención a las señales de alerta. Puede conocer más sobre causas graves consultando nuestra guía sobre señales de alerta en la dificultad para respirar.
En resumen
El dolor torácico puede tener muchas causas, algunas de ellas verdaderas emergencias. Saber reconocer los síntomas peligrosos y cuándo buscar atención urgente puede salvar vidas. Si el dolor es leve, controle los síntomas y acuda regularmente al médico. Ante cualquier duda, consulte siempre con un profesional: su seguridad y su salud son lo más importante.
