El dolor de espalda es una molestia sumamente común que afecta a personas de todas las edades y estilos de vida. La mayoría de los adultos experimentará dolor de espalda en algún momento, lo que puede generar inquietud sobre su causa y la necesidad de realizar pruebas adicionales. Aunque es natural querer una respuesta inmediata, las pruebas de diagnóstico por imagen no siempre son el primer paso ni el más adecuado. Comprender cuándo realmente son necesarias estas pruebas puede ayudarle a tomar decisiones informadas sobre su salud y evitar procedimientos innecesarios.
En este artículo abordamos las causas más frecuentes del dolor de espalda, los signos de alerta a los que es importante prestar atención, en qué situaciones las pruebas de imagen como radiografías o resonancias magnéticas pueden ser realmente útiles, y describimos el proceso habitual de atención médica para quienes presentan dolor de espalda.
Dolor de espalda: cuándo son realmente necesarias las pruebas de imagen
El dolor de espalda puede tener muchas causas, la mayoría de ellas benignas y que suelen resolverse por sí solas en pocas semanas. Estas son las más comunes:
- Distensión muscular o ligamentosa: El sobreesfuerzo, levantar peso o realizar movimientos bruscos puede provocar lesiones en músculos o ligamentos.
- Mala postura: Mantenerse sentado o de pie en posiciones inadecuadas durante mucho tiempo ejerce presión sobre la espalda.
- Hernia o protrusión discal: Los discos entre las vértebras pueden desplazarse o dañarse, a veces presionando nervios y generando dolor.
- Cambios propios de la edad: Enfermedades como la artrosis o la estenosis lumbar (estrechamiento del canal raquídeo) aumentan con los años.
- Inactividad: La falta de ejercicio debilita los músculos que sostienen la columna y predispone a lesiones.
- Otras causas: Con menos frecuencia, una infección, enfermedades renales o problemas médicos subyacentes pueden estar detrás del dolor.
La gran mayoría de los dolores de espalda se consideran “inespecíficos”: no se detecta una causa concreta, pero tampoco implican un riesgo grave. Estos episodios suelen mejorar por sí solos, con autocuidados y paciencia.
Señales de alerta
Aunque normalmente el dolor de espalda no es motivo de preocupación, existen ciertos síntomas —llamados “señales de alerta”— que pueden indicar un problema más serio. Si presenta alguno de los siguientes junto al dolor de espalda, acuda lo antes posible a un médico:
- Traumatismo importante: Por ejemplo, una caída desde altura o un accidente de tráfico.
- Pérdida de peso inexplicada: Bajar de peso sin causa aparente puede indicar cáncer o infección.
- Antecedentes de cáncer: Si ha padecido cáncer previamente, cualquier nuevo dolor de espalda merece una valoración cuidadosa.
- Fiebre o escalofríos: Pueden apuntar a una infección en la columna vertebral.
- Pérdida del control intestinal o vesical: Puede deberse a una alteración neurológica grave, como el síndrome de cauda equina, que requiere atención urgente.
- Debilidad o adormecimiento en las piernas: Sobre todo si es progresivo o afecta a ambas piernas.
- Dolor persistente e incapacitante: Si el dolor no mejora con reposo y cuidados, es constante o independiente del movimiento.
- Dolor nocturno: Cuando el dolor empeora por la noche o le despierta mientras duerme.
Estas señales son poco frecuentes pero cruciales. Si identifica alguna, contacte sin demora con su médico o acuda a un servicio de urgencias. En estos casos, puede ser necesaria una evaluación más completa, que sí incluirá pruebas de imagen y otros estudios.
¿Cuándo son útiles las pruebas de imagen?
Muchos piensan que una radiografía, una tomografía o una resonancia magnética descubrirán rápidamente la causa del dolor de espalda. Sin embargo, las recomendaciones médicas limitan su uso a casos concretos. ¿Por qué?
- La mayoría de los dolores mejoran solos: Los estudios demuestran que la mayoría de los dolores de espalda agudos (de aparición reciente) mejoran sin necesidad de tratamientos especiales ni imágenes diagnósticas en pocas semanas.
- Las “anomalías” son frecuentes: Las imágenes muchas veces muestran protrusiones discales o artrosis incluso en personas sin dolor. Es posible que estos hallazgos no sean la causa del malestar y, a veces, pueden generar ansiedad o llevar a tratamientos innecesarios.
- Riesgos de las imágenes innecesarias: Las radiografías y tomografías exponen a radiación. Además, estos exámenes pueden dar pie a más pruebas o procedimientos que realmente no se necesitan.
Las pruebas de imagen suelen recomendarse solo si:
- Hay síntomas de “alarma” (ver arriba) que sugieren infección, cáncer, fractura o daño neurológico importante.
- El dolor persiste o empeora tras 4-6 semanas de tratamiento adecuado.
- Se está valorando cirugía u otros procedimientos específicos y es necesario planificarlos con imágenes.
En resumen, la imagen diagnóstica es útil cuando puede cambiar el abordaje del tratamiento o si se sospecha una causa grave. En la mayoría de los casos, lo mejor es observar la evolución con autocuidados.
El proceso de atención habitual
Cuando consulta por dolor de espalda, el abordaje médico suele seguir estos pasos:
- Historia clínica y exploración: El profesional le preguntará detalles sobre sus síntomas, antecedentes médicos y realizará una exploración física para buscar signos de alerta o compromiso neurológico.
- Consejos de autocuidado: Para la mayoría, lo primero suele ser mantenerse activo, realizar estiramientos suaves, aplicar frío/calor local y tomar analgésicos sencillos si es necesario. El reposo absoluto no suele recomendarse.
- Seguimiento: El médico podría citarle en unas semanas para revisar su evolución. Si no mejora, revalorará la necesidad de otras pruebas.
- Fisioterapia: Si el dolor persiste, pueden recomendarle fisioterapia o ejercicios específicos para fortalecer la espalda y recuperar movilidad.
- Derivación y pruebas de imagen: Si surgen síntomas de alarma, alteraciones neurológicas importantes o el dolor no mejora tras varias semanas, se valorará la derivación a un especialista y la realización de las pruebas de imagen pertinentes.
En la mayoría de los casos, este enfoque escalonado permite identificar a quienes requieren estudios adicionales, evitando pruebas innecesarias para la mayoría.
¿Qué esperar si necesita una prueba de imagen?
Si su médico considera que es adecuada, el tipo de prueba dependerá de sus síntomas y de lo que se quiera investigar:
- Radiografías: Permiten visualizar fracturas u otros problemas óseos importantes.
- Resonancias magnéticas: Son clave para evaluar nervios, discos intervertebrales y tejidos blandos, especialmente si se sospecha daño neurológico o enfermedades graves.
- Tomografías computarizadas: Se solicitan en ocasiones puntuales, por ejemplo, cuando no es posible hacer una resonancia o en casos específicos de alteraciones óseas.
Su médico le explicará claramente por qué se solicita la prueba y revisaréis juntos los resultados.
¿Y si la prueba no muestra una causa clara?
Es habitual que las imágenes encuentren cambios propios de la edad que no siempre son la causa real de sus síntomas. En estos casos, el objetivo será aliviar el dolor y mejorar la función, sin centrarse en hallazgos “anormales” que pueden no ser relevantes.
Si le interesa saber más sobre el proceso de la resonancia y qué buscan los médicos en estas pruebas, le invitamos a leer nuestra guía detallada sobre la resonancia magnética para el dolor de espalda.
Conclusión: Priorice la recuperación funcional
El dolor de espalda es frecuente y puede resultar muy frustrante, pero rara vez es consecuencia de una enfermedad grave. La mayoría de las personas mejora con medidas sencillas y tiempo, sin requerir pruebas de imagen. Saber cuándo realmente están indicadas las imágenes diagnósticas ayuda a evitar pruebas innecesarias y a centrarse en lo fundamental: recuperar la comodidad, la movilidad y la calidad de vida.
Si le preocupa su dolor o presenta alguno de los síntomas de alerta mencionados, no dude en consultar a un profesional sanitario. Él le orientará a lo largo de todo el proceso y se asegurará de que reciba la atención adecuada en el momento oportuno.
