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Presión y sensación de plenitud en el oído: cuándo requiere evaluación médica

La presión y la sensación de plenitud en los oídos son molestias habituales que pueden generar incomodidad o inquietud. Aunque en la mayoría de los casos estos síntomas son benignos y suelen desaparecer solos, en algunas ocasiones pueden indicar problemas subyacentes que requieren la valoración de un profesional de la salud. Saber cuándo consultar a un médico es fundamental, sobre todo si los síntomas persisten, se agravan o se presentan junto con otras señales de alarma. En este artículo, le explicamos las causas más frecuentes de la presión en los oídos, cómo diferenciar una infección de otras afecciones, qué pruebas puede solicitar el médico, en qué casos conviene acudir a un otorrinolaringólogo y qué información preparar antes de la consulta.

Presión y sensación de plenitud en el oído: cuándo requiere evaluación médica

Presión y congestión en los oídos: ¿cuándo consultar a un médico? Presión en los oídos

La presión y la congestión en los oídos pueden deberse a una gran variedad de motivos, desde situaciones transitorias y sin importancia hasta enfermedades que requieren atención específica. Conocer las causas más habituales le ayudará a decidir si es suficiente tratar los síntomas en casa o si debe buscar orientación médica.

  • Disfunción de la trompa de Eustaquio: Esta estructura comunica el oído medio con la parte posterior de la nariz y la garganta y permite equilibrar la presión. Su bloqueo, ya sea por alergias, síntomas de resfriado o infecciones de los senos paranasales, puede ocasionar acumulación de presión y sensación de oído tapado, chasquidos o leves molestias.
  • Infecciones de oído: Tanto las infecciones del oído medio (otitis media) como las del conducto auditivo externo (otitis externa, conocida como «oído de nadador») pueden causar presión, dolor e incluso pérdida de audición temporal. Aunque son más frecuentes en niños, también pueden presentarse en adultos.
  • Congestión sinusal: Los oídos, la nariz y los senos paranasales están interconectados. La congestión provocada por alergias, resfriados o sinusitis puede generar presión en los oídos, especialmente al acostarse o ante cambios de altitud.
  • Barotrauma: Los cambios en la presión atmosférica durante vuelos, buceo o desplazamientos en zonas montañosas pueden afectar transitoriamente los oídos, produciendo chasquidos, sensación de presión o molestias. Normalmente es pasajero, pero si los síntomas persisten, conviene buscar una evaluación médica.
  • Acumulación de cerumen: El exceso de cerumen puede obstruir el conducto auditivo y generar sensación de oído tapado o disminución auditiva. No suele ser grave, aunque sí incómodo si es muy abundante.
  • Otras causas: Menos frecuentemente, la presión en los oídos puede estar relacionada con trastornos de la articulación temporomandibular (ATM), enfermedades del oído interno como la de Ménière, o en casos raros, con afecciones más graves que afectan al oído o estructuras cercanas.

SÍNTOMAS DE INFECCIÓN VS. PROBLEMAS DE LA TROMPA DE EUSTAQUIO

Distinguir si la presión en los oídos se debe a una infección o a una disfunción de la trompa de Eustaquio (u otras causas no infecciosas) puede ser todo un reto. Identificar las señales características de cada cuadro puede ayudarle a comunicarse mejor con su médico.

  • Síntomas de infección de oído:
    • Dolor intenso en el oído o alrededor de la oreja (más acusado que en problemas de la trompa de Eustaquio)
    • Fiebre o malestar general
    • Secreción de líquido o pus por el oído (más frecuente cuando se perfora el tímpano)
    • Pérdida auditiva brusca o pérdida de audición temporal
    • Enrojecimiento o hinchazón alrededor del conducto auditivo (si la infección es externa)
  • Signos de disfunción de la trompa de Eustaquio:
    • Sensación de oído lleno, presión o «tapón»
    • Ruidos de chasquido, clic o crujido al tragar o bostezar
    • Molestia leve con poco o ningún dolor
    • Ausencia de fiebre o sólo síntomas leves de resfriado o alergia

Una disfunción prolongada de la trompa de Eustaquio puede favorecer la aparición de infecciones secundarias, especialmente si los síntomas persisten o empeoran con los días. Si no tiene claro el origen de sus molestias, o si los síntomas son intensos, consulte a su médico para recibir el tratamiento adecuado.

¿QUÉ PRUEBAS PUEDE SOLICITAR SU MÉDICO?

Si acude a consulta por presión o plenitud en los oídos, el médico comenzará preguntando por sus síntomas y antecedentes. Posteriormente realizará una exploración física con énfasis en oídos, nariz y garganta. Entre las pruebas más frecuentes se encuentran:

  • Otoscopia: Utilizando un otoscopio, el médico examina el conducto auditivo y el tímpano en busca de signos de infección, líquido, tapones de cerumen o alteraciones anatómicas.
  • Pruebas de audición: Se pueden emplear pruebas básicas (como con diapasones) en la consulta, o bien realizar una audiometría para valorar el grado de pérdida auditiva y orientar la decisión clínica.
  • Examen de nariz y garganta: La trompa de Eustaquio conecta con la parte posterior de la nariz, por lo que se exploran estas áreas para descartar infecciones, alergias o congestión.
  • Timpanometría: Este estudio mide el movimiento del tímpano ante variaciones de presión, lo que ayuda a detectar líquido en el oído medio o alteraciones en la trompa de Eustaquio.
  • Evaluación del equilibrio: Si presenta mareos o vértigo asociados, el médico puede solicitar pruebas sencillas para valorar el equilibrio y la función del oído interno.

La mayoría de los casos pueden ser diagnosticados y tratados por el médico general. Sin embargo, si los síntomas son complejos, persistentes o poco claros, podría ser recomendable una valoración más específica.

¿CUÁNDO CONSULTAR A UN OTORRINOLARINGÓLOGO?

En general, las causas de presión y plenitud en los oídos suelen ser leves y responden bien a tratamientos simples o al paso del tiempo. No obstante, ciertas situaciones aconsejan la consulta con un otorrinolaringólogo (especialista ORL):

  • Síntomas persistentes: Presión o sensación de plenitud que dura más de 2 o 3 semanas y no mejora con las medidas habituales.
  • Infecciones recurrentes: Varios episodios de otitis en poco tiempo o supuración continua del oído.
  • Pérdida auditiva significativa: Pérdida de audición brusca o progresiva, presencia de acúfenos (zumbido de oídos) o sensación de taponamiento que no desaparece.
  • Dolor intenso o inflamación: Dolor severo, enrojecimiento o hinchazón en la zona del oído, cara o cuello.
  • Mareos o problemas de equilibrio: Vértigo persistente, inestabilidad o caídas relacionadas con la sintomatología otológica.
  • Posibles complicaciones: Sospecha de perforación del tímpano, colesteatoma (crecimiento anómalo en el oído medio) o presencia de tumores.

El especialista puede realizar pruebas más exhaustivas, estudios avanzados de audición y equilibrio, y solicitar imágenes o plantear intervenciones si fuera necesario. La consulta precoz ayuda a evitar complicaciones y mejora el pronóstico, especialmente en casos complejos.

QUÉ INFORMACIÓN LLEVAR A SU CONSULTA

Antes de acudir a su médico o al otorrinolaringólogo, puede resultar muy útil registrar sus síntomas y los detalles más relevantes. Esta información facilita la evaluación y la toma de decisiones clínicas. Considere anotar:

  • Cronología de los síntomas: ¿Cuándo comenzaron? ¿Son constantes o intermitentes? ¿Hay factores que los agraven, como volar, nadar o la temporada de alergias?
  • Síntomas asociados: ¿Ha notado dolor, pérdida auditiva, zumbido, mareos, fiebre, secreción o algún otro cambio?
  • Tratamientos previos: Enumere los medicamentos, gotas óticas, aerosoles nasales o remedios caseros que haya probado y si alguno fue útil.
  • Enfermedades recientes: ¿Ha tenido resfriados, infecciones sinusales o crisis alérgicas últimamente?
  • Antecedentes médicos: ¿Padece problemas otológicos previos, alergias o afecciones crónicas de los senos paranasales?
  • Riesgos de exposición: Viajes recientes, natación, buceo o exposición a ruidos fuertes pueden ser datos relevantes.

Llevar esta información bien organizada a su cita le ayudará a su médico a llegar a un diagnóstico preciso y recomendarle las opciones de tratamiento más adecuadas.

Si, además de presión o plenitud en los oídos, también experimenta mareos, le recomendamos leer nuestro artículo sobre las causas más frecuentes del mareo y cuándo consultar al médico, para entender mejor la relación entre ambos síntomas.

En conclusión: La presión y la sensación de plenitud en los oídos son alteraciones frecuentes y, en la mayoría de los casos, benignas. Sin embargo, los síntomas que persisten, se agravan o se acompañan de señales de alarma pueden indicar la necesidad de valoración médica. Conocer las causas, identificar los signos de advertencia y acudir preparado a la consulta le permitirá participar activamente en el cuidado de su salud auditiva. Ante cualquier duda o preocupación, no dude en consultar con su profesional de confianza para recibir la orientación y tranquilidad necesarias.