Muchas personas notan en algún momento de su vida que uno o varios ganglios linfáticos se agrandan—ya sea como un bulto bajo la mandíbula, en el cuello, la axila o la ingle. Aunque puede resultar alarmante, el agrandamiento de los ganglios linfáticos suele ser una señal de que su cuerpo está luchando contra una infección. Sin embargo, en ocasiones, este agrandamiento puede indicar una enfermedad subyacente que requiere atención médica. Conocer cuándo preocuparse y cómo los médicos evalúan los ganglios linfáticos agrandados puede ayudarle a sentirse más informado y tranquilo.
Este artículo le explicará las causas más frecuentes de agrandamiento de los ganglios linfáticos, los signos de alerta que consideran los médicos, las pruebas que pueden solicitar y de qué manera su profesional de la salud decide si es necesario realizar estudios de imagen o un seguimiento más estrecho.
Causas frecuentes de agrandamiento de los ganglios linfáticos
Los ganglios linfáticos son pequeñas estructuras con forma de frijol que cumplen un papel fundamental en su sistema inmunológico. Filtran sustancias nocivas y ayudan al organismo a combatir infecciones. Cuando se agrandan, normalmente reaccionan a una infección o inflamación cercana. Entre las causas más comunes se encuentran:
- Infecciones virales: como el resfriado común, la gripe o la mononucleosis infecciosa.
- Infecciones bacterianas: por ejemplo, faringitis estreptocócica, infecciones dentales o infecciones de la piel.
- Otras infecciones: como tuberculosis o ciertas infecciones de transmisión sexual.
- Inflamación local: causada por lesiones, irritaciones o enfermedades autoinmunes como la artritis reumatoide.
- Medicamentos: algunos fármacos pueden ocasionar agrandamiento de los ganglios linfáticos como efecto secundario.
En la mayoría de los casos, el agrandamiento de los ganglios linfáticos es benigno y desaparece solo una vez que la infección o causa original se resuelve. No obstante, ganglios linfáticos que persisten, no duelen o crecen rápidamente pueden requerir una valoración más detallada.
Señales de alerta que evalúan los médicos
Si bien la mayoría de los ganglios linfáticos agrandados no son peligrosos, ciertos síntomas pueden hacer pensar a los médicos en una condición más seria, como linfoma (cáncer del sistema linfático) o un cáncer metastásico (que se ha extendido desde otra parte del cuerpo).
Los profesionales de la salud prestan especial atención a las siguientes características:
- Tamaño y textura: ganglios de más de 2 cm, que se sienten duros, inmóviles (no se desplazan al tocarlos) o tienen una forma irregular pueden ser preocupantes.
- Ubicación: el agrandamiento por encima de la clavícula o detrás de la oreja suele ser más relevante que en otras zonas.
- Duración: ganglios que permanecen agrandados más de dos a cuatro semanas sin una causa clara.
- Síntomas asociados: pérdida de peso inexplicada, sudores nocturnos, fiebre persistente o fatiga.
- Múltiples ubicaciones: si varios ganglios linfáticos resultan afectados en diferentes partes del cuerpo, podría indicar una enfermedad sistémica.
- Antecedentes: diagnóstico previo de cáncer, viajes recientes o exposición a tuberculosis u otras enfermedades infecciosas.
Cuando surgen estas señales de alarma, su médico puede sugerirle estudios adicionales o derivarle a un especialista para un análisis más completo.
Pruebas recomendadas
El tipo de pruebas que su médico le solicite dependerá de su edad, síntomas, historial médico y los hallazgos en el examen físico. Por lo general, se comienza con análisis de sangre básicos para detectar signos de infección o inflamación, y, si es necesario, se complementa con otras pruebas. Entre las más habituales se encuentran:
- Análisis de sangre: para evaluar el recuento de glóbulos blancos, anemia u otras alteraciones.
- Cultivos y muestras: frotis de garganta, orina u otros cultivos para identificar agentes infecciosos.
- Serología: exámenes de anticuerpos para infecciones virales como VIH, virus de Epstein-Barr (VEB) o citomegalovirus (CMV).
- Aspiración con aguja fina (FNA): extracción de una pequeña muestra de células del ganglio para su análisis.
- Biopsia por escisión: en algunos casos, se extirpa total o parcialmente el ganglio para ser estudiado en detalle por un patólogo.
El objetivo de estas pruebas es identificar la causa del agrandamiento y descartar enfermedades graves, como el cáncer o la tuberculosis. No todos los pacientes requerirán todos estos estudios; su médico seleccionará los más adecuados según su situación.
¿Cuándo se requieren estudios de imagen?
Los estudios por imágenes son útiles para obtener información detallada sobre el tamaño, forma y estructura interna de los ganglios linfáticos y tejidos cercanos. Su médico puede recomendar pruebas de imagen si:
- Los ganglios linfáticos son profundos o difíciles de examinar al tacto.
- Existen características sospechosas, como un crecimiento rápido o una ubicación inusual.
- Se necesita determinar la extensión de la afectación ganglionar.
- Es fundamental descartar otras causas, como un absceso o un tumor.
Entre los estudios de imagen más comunes se encuentran:
- Ecografía: suele ser la primera elección por ser no invasiva y útil para diferenciar entre ganglios sólidos o llenos de líquido.
- Tomografía computarizada (TC): muestra imágenes detalladas por secciones, útiles para evaluar ganglios de tórax, abdomen o pelvis.
- Resonancia magnética (RM): utilizada con menor frecuencia, pero ideal para ciertas zonas o para quienes no pueden someterse a una TC.
- Tomografía por emisión de positrones (PET): se utiliza, en ocasiones, cuando se sospecha cáncer, para encontrar áreas con mayor actividad metabólica.
Los resultados de estos estudios, junto con el examen clínico y los análisis de laboratorio, orientan el diagnóstico y permiten planificar el tratamiento más adecuado.
Cómo monitorizan los médicos los cambios
En muchos casos, especialmente cuando se sospecha que la causa es una infección viral, el enfoque habitual es “observar y esperar”. Esto significa monitorear los ganglios linfáticos durante un tiempo para comprobar si disminuyen o desaparecen.
El seguimiento puede incluir:
- Exámenes físicos: el médico revisará periódicamente el tamaño, consistencia y sensibilidad de los ganglios.
- Consultas de seguimiento: para evaluar la evolución de los síntomas y decidir si son necesarias más pruebas.
- Repetición de estudios: si los ganglios no disminuyen o aparecen otros síntomas, se pueden solicitar nuevas pruebas de imagen o sangre.
En la mayoría de las personas con agrandamiento leve de ganglios linfáticos por infecciones comunes, no se requiere tratamiento y el agrandamiento se resuelve espontáneamente. Sin embargo, si los ganglios crecen, persisten varias semanas o aparecen síntomas preocupantes, es necesario investigar más a fondo.
Recuerde avisar a su médico ante cualquier síntoma nuevo o que empeore. Si sufre agrandamiento persistente, pérdida de peso sin causa aparente, sudores nocturnos o fiebre alta, busque atención médica de inmediato.
Si desea saber más sobre lo que buscan los médicos en los análisis de sangre al investigar los ganglios linfáticos agrandados, consulte nuestra guía sobre qué resultados de los análisis de sangre se revisan primero.
Puntos clave:
- El agrandamiento de los ganglios linfáticos suele deberse a infecciones comunes y, en la mayoría de los casos, desaparece solo sin tratamiento.
- Signos de alerta como ganglios persistentes, duros, indoloros o de rápido crecimiento deben ser valorados por un médico, ya que pueden señalar problemas más serios.
- Los médicos pueden utilizar análisis de sangre, estudios de imagen y, en ocasiones, biopsias para determinar la causa del agrandamiento.
- Cuando no hay una causa clara, la monitorización periódica suele ser el primer paso.
Si le preocupan sus ganglios linfáticos agrandados o tiene dudas sobre su salud, no dude en consultar con su profesional de la salud. Una intervención temprana y la tranquilidad que le brinda la información le ayudarán a sentirse seguro respecto a su bienestar y el plan de cuidados a seguir.
