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Mareo al ponerse de pie: ¿presión arterial o deshidratación?

Sentirse mareado al ponerse de pie es una experiencia muy común. Aunque puede ser inquietante, en la mayoría de los casos esta sensación es temporal y no representa un peligro. Sin embargo, a veces puede ser un indicio de un problema médico subyacente que necesita ser evaluado por un profesional de la salud. Entender por qué se produce el mareo, especialmente al cambiar de posición, puede ayudarle a saber cómo actuar y cuándo buscar ayuda médica.

Mareo al ponerse de pie: ¿presión arterial o deshidratación?

Este artículo aborda las causas más habituales del mareo al ponerse de pie, el papel de la presión arterial y la deshidratación, cómo los médicos evalúan estos síntomas y qué pasos se siguen una vez realizado el diagnóstico. Si usted, o alguien a su cuidado, se marea con frecuencia o ha llegado a perder el conocimiento al levantarse, contar con información clara puede aportar tranquilidad y ofrecer pautas prácticas.

Causas comunes del mareo

El mareo engloba sensaciones de aturdimiento, vértigo o la impresión de que uno podría «perder el conocimiento». Cuando ocurre al incorporarse, puede deberse a distintas causas. Las más comunes incluyen:

  • Descenso de la presión arterial: También conocido como hipotensión ortostática o postural, se trata de una bajada repentina de la presión arterial al levantarse tras estar sentado o tumbado.
  • Deshidratación: Si el cuerpo pierde más líquidos de los que ingiere, el volumen de sangre disminuye, dificultando que el corazón lleve suficiente sangre al cerebro al ponerse de pie.
  • Hipoglucemia: Saltarse comidas o tener diabetes puede llevar a descensos en la glucosa en sangre, causando debilidad y mareo.
  • Medicamentos: Algunos tratamientos, como los utilizados para la hipertensión, depresión o ansiedad, pueden afectar el control de la presión arterial al cambiar de posición.
  • Problemas cardíacos: Ciertas enfermedades del corazón impiden que este bombee sangre eficientemente, especialmente al moverse de una posición a otra.
  • Alteraciones del sistema nervioso: Enfermedades como el Parkinson o la neuropatía diabética pueden interferir en la regulación normal de la presión arterial.
  • Inactividad o reposo prolongado: Permanecer inmóvil mucho tiempo puede hacer que el cuerpo pierda capacidad de ajustar rápidamente la presión arterial.

Es importante recordar que los mareos breves y ocasionales son normales, especialmente con el calor, después del ejercicio o al levantarse rápidamente tras un periodo prolongado sentado o acostado. Sin embargo, si los síntomas son persistentes o intensos, es importante no ignorarlos.

Cambios ortostáticos en la presión arterial

La hipotensión ortostática es el término médico para describir una disminución significativa de la presión arterial al pasar de estar sentado o acostado a estar de pie. Esto puede reducir el flujo de sangre al cerebro, produciendo mareo, aturdimiento, o en ocasiones pérdida de conocimiento (síncope).

El cuerpo dispone de mecanismos para estabilizar la presión arterial incluso al cambiar de posición. Al ponerse de pie, la gravedad hace que parte de la sangre baje a las piernas; como reacción, el corazón late más rápido y los vasos sanguíneos se contraen, asegurando que el cerebro reciba suficiente sangre. Si este mecanismo no funciona bien, la presión arterial desciende y aparecen los síntomas.

Algunos factores que contribuyen a la hipotensión ortostática son:

  • Deshidratación: Una baja cantidad de líquidos disminuye el volumen sanguíneo.
  • Pérdida de sangre: Hemorragias internas o externas también reducen la presión arterial.
  • Edad avanzada: Con los años, los vasos sanguíneos y el sistema nervioso pueden perder capacidad de respuesta.
  • Determinados medicamentos: Los fármacos que bajan la presión arterial, relajan los vasos o afectan el sistema nervioso pueden contribuir a los síntomas.
  • Enfermedades neurológicas: Aquellas que afectan al sistema nervioso autónomo alteran el control de la presión arterial.

A veces, este tipo de hipotensión es pasajera y se resuelve con descanso, hidratación o revisando la medicación. En otros casos, puede indicar un problema de salud más importante que requiere valoración médica.

¿Cuándo es recomendable realizar pruebas?

No todos los mareos requieren estudios médicos. Sin embargo, debe consultar con un profesional si:

  • Presenta mareos o aturdimiento de forma frecuente al ponerse de pie.
  • Ha tenido episodios de pérdida de conocimiento o sensación inminente de pérdida de conocimiento.
  • Los síntomas se acompañan de dolor en el pecho, palpitaciones, dificultad para respirar o visión borrosa.
  • Tiene antecedentes de enfermedades cardíacas, diabetes o trastornos neurológicos.
  • Está en tratamiento con medicamentos que puedan alterar la presión arterial o el equilibrio de líquidos.

Para encontrar la causa de los síntomas, el médico puede recomendar:

  • Medición de la presión arterial: Comprobar los valores acostado, sentado y de pie (signos ortostáticos).
  • Análisis de sangre: Para verificar anemia, alteraciones electrolíticas, problemas renales o glucosa baja.
  • Electrocardiograma (ECG): Evalúa el ritmo y la función cardíaca.
  • Monitorización del corazón: Uso de dispositivos portátiles para detectar arritmias.
  • Ecocardiograma: Ecografía para descartar enfermedades estructurales del corazón.
  • Otras pruebas especializadas: Como la prueba de la mesa basculante, que mide la respuesta corporal a los cambios de posición.

El médico también puede indagar sobre su consumo de líquidos, enfermedades recientes u otros síntomas para establecer si se trata de deshidratación o de causas reversibles.

¿Qué especialista evalúa estos síntomas?

El médico de cabecera o de familia suele ser el primer profesional al que consultar en caso de mareos. Realizará una evaluación inicial, controlará su presión arterial, revisará la medicación y pedirá las pruebas necesarias. Según los hallazgos, puede derivarle a un especialista.

Los especialistas más involucrados suelen ser:

  • Cardiólogo: Cuando se sospechan problemas cardíacos o alteraciones del ritmo.
  • Neurólogo: Si se considera una causa neurológica.
  • Endocrinólogo: Para descartar alteraciones metabólicas u hormonales, como diabetes o problemas de tiroides.
  • Geriatra: Especialista en personas mayores, quienes tienen mayor riesgo de hipotensión ortostática y enfermedades múltiples.

A veces, se adopta un enfoque multidisciplinar en el que participan varios especialistas para lograr una evaluación completa. Si se sospecha que la medicación juega un papel, un farmacéutico también puede revisar los tratamientos.

Proporcione siempre a su equipo médico una lista actualizada de sus medicamentos, una descripción clara de los síntomas y cualquier cambio reciente en su salud o rutina diaria.

¿Qué sucede después del diagnóstico?

Una vez identificada la causa probable del mareo, el médico le indicará los próximos pasos. El tratamiento dependerá del origen de los síntomas. Algunas estrategias frecuentes incluyen:

  • Corregir la deshidratación: Aumentar la ingesta de líquidos y, en algunos casos, de sal puede ser útil (salvo contraindicaciones médicas).
  • Revisar la medicación: Si se identifica un medicamento como responsable, el médico puede ajustar la dosis, cambiarlo o indicarle otro horario de administración.
  • Aplicar maniobras físicas: Como cruzar las piernas o tensar los músculos antes de ponerse de pie, lo que puede ayudar a mantener la presión arterial.
  • Usar medias de compresión: Evitan que la sangre se acumule en las piernas.
  • Tratar enfermedades subyacentes: El manejo adecuado de enfermedades cardíacas, diabetes u otras afecciones puede reducir los mareos.
  • Cambiar hábitos de vida: Levantarse despacio, evitar estar de pie largos periodos y elevar la cabecera de la cama pueden ayudar a prevenir los síntomas.

Su médico también le informará sobre signos de alarma que requieren atención médica inmediata, como pérdida de conocimiento, dolor de pecho, dificultad respiratoria grave o nuevos síntomas neurológicos.

La mayoría de las personas con mareos asociados a presión arterial o deshidratación controlan bien los síntomas con los cambios y la pauta médica adecuados. Sin embargo, si los síntomas persisten o empeoran, acuda a un profesional para descartar causas más graves.

Si le interesa conocer más sobre otras causas de mareo y el proceso diagnóstico, puede consultar nuestra descripción general sobre causas frecuentes de mareo y evaluación médica.

Vivir con mareos puede ser frustrante, pero, con el enfoque adecuado, la mayoría de las personas experimenta una mejoría significativa. Ante cualquier duda o síntoma, no dude en conversar con su médico. La valoración y el tratamiento temprano ayudan a mantener su seguridad y calidad de vida.