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Heridas de cicatrización lenta: cuándo los médicos buscan afecciones subyacentes

La mayoría de las heridas tienden a sanar de manera natural, cerrándose y reparándose solas en cuestión de días o semanas. Sin embargo, en ocasiones, un corte, una úlcera o una lesión pueden tardar mucho más tiempo en cicatrizar de lo esperado. Si usted o un ser querido notan que una herida no sana, esto puede generar preocupación y frustración. Comprender las razones detrás de la cicatrización lenta y cómo abordan estos casos los profesionales de la salud puede ayudarle a saber qué esperar y cuándo conviene consultar al médico.

Heridas de cicatrización lenta: cuándo los médicos buscan afecciones subyacentes

En este artículo, analizamos las causas más frecuentes de las heridas que tardan en sanar, el papel de enfermedades como la diabetes y los problemas circulatorios, las pruebas diagnósticas que pueden solicitar los médicos, cuándo es necesario acudir a un especialista y cómo se gestiona la curación de heridas a largo plazo. Si está enfrentando una herida persistente, esta información le permitirá conversar con mayor seguridad y conocimiento con su proveedor de salud.

Heridas de curación lenta: cuando los médicos buscan causas subyacentes

Numerosos factores pueden influir en la velocidad con la que una herida se cura. Algunos están relacionados con la propia herida, mientras que otros dependen de la salud general de la persona. A continuación, se muestran algunas de las causas más habituales por las que una herida puede tardar más de lo esperado en cicatrizar:

  • Infección: cuando las bacterias ingresan en una herida, el proceso de curación se ralentiza, ya que el cuerpo prioriza combatir la infección. Los signos incluyen enrojecimiento, hinchazón, supuración de pus y aumento del dolor.
  • Insuficiente riego sanguíneo: la sangre transporta oxígeno y nutrientes necesarios para reparar los tejidos. Si la circulación es deficiente, la curación se vuelve más lenta.
  • Traumatismos repetidos: si la herida sufre golpes o irritaciones continuas, es posible que no logre recuperarse adecuadamente.
  • Enfermedades subyacentes: afecciones como la diabetes, trastornos inmunitarios o problemas vasculares afectan la capacidad del organismo para curarse.
  • Medicamentos: algunos fármacos, como los corticosteroides o la quimioterapia, pueden dificultar la curación al suprimir el sistema inmunitario o alterar la reparación tisular.
  • Mala alimentación: para sanar, el cuerpo requiere suficientes proteínas, vitaminas y minerales. La desnutrición puede retrasar la recuperación.
  • Edad: con el envejecimiento, la capacidad de cicatrización disminuye de forma natural debido a los cambios en la piel y la circulación.
  • Tabaquismo: fumar constriñe los vasos sanguíneos y limita el oxígeno que llega a la zona, dificultando la cicatrización.

La mayoría de las veces, la curación lenta responde a una combinación de factores. Por ello, los médicos consideran el estado general del paciente, y no solo la herida, al buscar el origen del problema.

Diabetes y factores circulatorios

Dos de las causas subyacentes más frecuentes de heridas de cicatrización lenta son la diabetes y los problemas en la circulación sanguínea, ya que ambos influyen de forma importante en la reparación de los tejidos.

Diabetes y cicatrización de heridas

Las personas con diabetes presentan mayor riesgo de desarrollar heridas que se curan lentamente, en especial en pies y parte inferior de las piernas. Los niveles elevados de glucosa pueden dañar los nervios —provocando pérdida de sensibilidad— y los vasos sanguíneos, lo que reduce el flujo sanguíneo, ambos esenciales para la buena cicatrización.

  • La neuropatía diabética (daño nervioso) puede hacer que una lesión pase desapercibida y no reciba tratamiento a tiempo.
  • La mala circulación asociada a la diabetes limita el suministro de oxígeno y nutrientes a la herida.
  • La diabetes también debilita el sistema inmunitario, lo que incrementa el riesgo de infecciones.

Por estos motivos, las personas con diabetes deben inspeccionar su piel con regularidad, sobre todo los pies, y acudir al médico ante cualquier herida que aparezca.

Problemas de circulación

Un flujo sanguíneo adecuado es indispensable para la reparación de los tejidos. Por eso, las enfermedades que reducen la circulación pueden causar heridas crónicas o de cicatrización muy lenta, como:

  • Enfermedad arterial periférica (EAP): el estrechamiento de las arterias limita el riego sanguíneo a las extremidades, complicando la curación de las heridas.
  • Insuficiencia venosa crónica: las venas debilitadas provocan acumulación de sangre en las piernas, causando hinchazón y cambios en la piel que dificultan la recuperación.
  • Insuficiencia cardíaca: en casos graves, el corazón no bombea suficiente sangre para un correcto proceso de cicatrización.

Los médicos suelen investigar estas condiciones en pacientes con heridas que no terminan de curarse, sobre todo si se ubican en las piernas o los pies.

Pruebas que pueden solicitar los médicos

Si una herida no evoluciona como se espera, el médico generalmente inicia con una valoración física completa e historia clínica detallada. Luego, podría recomendar diferentes pruebas para identificar problemas subyacentes. Entre las más comunes se encuentran:

  • Pruebas de glucosa: para descartar o monitorizar la diabetes.
  • Análisis de sangre: permiten evaluar el estado general, la nutrición, el grado de infección y la función inmunológica.
  • Hisopado o toma de tejido: útil para identificar bacterias u hongos y guiar el tratamiento antibiótico adecuado.
  • Índice tobillo-brazo (ITB): compara la presión arterial en tobillo y brazo; es una herramienta sencilla para detectar enfermedad arterial periférica.
  • Eco Doppler: permite visualizar el flujo sanguíneo en arterias y venas de las piernas.
  • Radiografías o resonancia magnética: pueden ser necesarias si se sospecha que la infección ha alcanzado huesos o tejidos profundos.

No todos los pacientes requieren todas estas pruebas. La elección depende de la localización de la herida, los antecedentes médicos y los hallazgos observados en la evaluación clínica.

¿Cuándo se necesita atención especializada?

Algunas heridas de curación lenta pueden manejarse por un médico de atención primaria o una enfermera, pero otras requieren la intervención de especialistas. Se suele derivar a dermatólogos, cirujanos vasculares, diabetólogos o clínicas especializadas en heridas en situaciones como:

  • La herida no mejora tras varias semanas de tratamiento.
  • La herida es profunda, extensa o expone tendones, músculos o hueso.
  • Existen signos de infección extendida (como fiebre o enrojecimiento que se propaga más allá de la herida).
  • La herida está relacionada con presión constante (úlceras por presión), diabetes o mala circulación.
  • El paciente tiene enfermedades crónicas complejas que dificultan la cicatrización (inmunosupresión, afectación vascular severa, etc.).

Los equipos especializados pueden ofrecer tratamientos avanzados como desbridamiento (eliminación de tejido muerto), injertos de piel o terapias para mejorar la circulación. Además, pueden coordinar la atención con endocrinólogos para optimizar el control glucémico o fisioterapeutas para apoyar la movilidad y prevenir nuevas lesiones.

¿Cómo abordan los médicos la curación a largo plazo?

El tratamiento de heridas que cicatrizan lentamente puede ser un reto, pero los médicos aplican estrategias personalizadas según las necesidades de cada caso. Los objetivos principales son favorecer la recuperación, prevenir infecciones y tratar las causas subyacentes.

Elementos clave en el tratamiento de heridas

  • Limpieza y vendaje: la limpieza periódica, habitualmente con solución salina, y la colocación de apósitos adecuados, ayuda a proteger la herida y crear el entorno óptimo para la curación.
  • Tratar la infección: ante signos de infección, pueden indicarse antibióticos o medicamentos antimicóticos según los resultados de laboratorio.
  • Mejorar la circulación: si la causa es la mala irrigación, pueden recomendarse procedimientos médicos, medicación o cambios en el estilo de vida.
  • Manejo de enfermedades de fondo: controlar correctamente diabetes, enfermedades cardíacas u otras enfermedades crónicas es fundamental para una buena cicatrización.
  • Apoyo nutricional: asegurar un adecuado consumo de proteínas, calorías y micronutrientes (como vitamina C y zinc) promueve una mejor recuperación.
  • Alivio de presión: para las úlceras por presión, se aconseja cambiar de posición frecuentemente o utilizar colchones y cojines especiales que reduzcan la tensión en la zona afectada.
  • Terapias avanzadas: en determinados casos se pueden aplicar técnicas como la terapia de presión negativa, oxigenoterapia hiperbárica o injertos cutáneos.

Participación activa del paciente y autocuidado

Los profesionales suelen animar a los pacientes a involucrarse en el autocuidado de sus heridas, lo que puede incluir:

  • Revisar frecuentemente la herida y alertar al médico sobre cualquier cambio.
  • Mantener la zona limpia y seca, siguiendo las recomendaciones para cambiar el apósito.
  • Controlar la glucosa en sangre si padece diabetes.
  • Evitar el tabaquismo, ya que dificulta la cicatrización.
  • Seguir las indicaciones sobre alimentación y ejercicio físico.

El seguimiento periódico es importante para evaluar la evolución y ajustar el tratamiento de ser necesario.

¿Cuándo acudir al médico?

Si bien muchas heridas leves sanan por sí solas, es fundamental consultar con un profesional cuando:

  • La herida no muestra mejoría en dos semanas.
  • Aumenta el dolor, el enrojecimiento o la inflamación.
  • Hay pus, mal olor u otros signos de infección.
  • Padece una enfermedad crónica (como diabetes o problemas vasculares) y aparece una nueva herida.
  • Presenta fiebre o malestar general.

Buscar atención de forma temprana puede prevenir complicaciones y mejorar los resultados, especialmente en personas con riesgo de cicatrización lenta.

Si le interesa profundizar en los síntomas de alerta y las manifestaciones tempranas de enfermedades que pueden afectar la curación de heridas, le invitamos a consultar nuestra guía sobre los síntomas iniciales de la diabetes tipo 2 y cómo reconocerlos.

En resumen Las heridas de cicatrización lenta suelen indicar que algún aspecto de la salud —ya sea glucosa, circulación, nutrición o infección— necesita ser atendido. Los médicos siguen un proceso sistemático: identifican la causa, realizan las pruebas necesarias y tratan tanto la herida como las afecciones subyacentes. Si le preocupa una herida que no sana, no dude en consultar a su proveedor de salud para recibir una evaluación integral y un plan de tratamiento personalizado.