La hipertensión arterial, comúnmente conocida como presión arterial alta, es una condición muy frecuente pero, a menudo, mal interpretada. Muchas personas pueden convivir con hipertensión durante años sin sospecharlo, ya que en la mayoría de los casos los síntomas iniciales son leves o inexistentes. Sin embargo, si no se trata, la hipertensión puede dañar silenciosamente el organismo y aumentar considerablemente el riesgo de sufrir enfermedades cardíacas, accidentes cerebrovasculares y otras complicaciones graves.
En este artículo, le ayudaremos a comprender cómo puede manifestarse la hipertensión arterial, por qué sus síntomas suelen pasar inadvertidos, cuándo es recomendable acudir al médico y cuáles son los pasos habituales una vez que se sospecha hipertensión.
CÓMO SE SIENTE LA HIPERTENSIÓN ARTERIAL
A la hipertensión arterial se la conoce a menudo como «la asesina silenciosa» porque rara vez causa síntomas evidentes, especialmente en sus fases iniciales. Muchas personas se sienten perfectamente bien, incluso cuando su presión arterial está por encima de los valores recomendados. No obstante, algunas experimentan ciertos cambios sutiles o molestias generales que pueden estar relacionadas con la hipertensión, tales como:
- Dolores de cabeza: suelen ser persistentes y de tipo sordo, a menudo localizados en la parte posterior de la cabeza. Estos dolores son más comunes en casos de hipertensión grave o no controlada.
- Mareos o sensación de aturdimiento: se pueden producir episodios de mareo ocasionales, aunque este síntoma no es exclusivo de la hipertensión y puede deberse a otras causas.
- Visión borrosa o doble: una presión arterial muy elevada, especialmente durante una «crisis hipertensiva», puede afectar la visión en forma transitoria.
- Sangrado nasal: aunque no es frecuente, en personas con presión arterial extremadamente alta pueden producirse sangrados nasales repetidos o sin razón aparente.
- Dificultad para respirar: algunas personas notan una leve sensación de falta de aire al realizar actividades cotidianas, pero este síntoma tampoco es exclusivo y puede tener otros orígenes.
- Fatiga o confusión: cuando la presión arterial es muy alta o se mantiene elevada durante mucho tiempo, puede provocar cansancio inusual, confusión o una disminución en el estado de alerta.
Es importante recalcar que estos síntomas no son específicos de la hipertensión y pueden estar relacionados con diversas afecciones. De hecho, la mayoría de las personas con presión arterial alta no presentan síntomas, sobre todo en las etapas iniciales. Por esta razón, es fundamental hacerse controles regulares de la presión arterial.
¿POR QUÉ SUELE PASAR DESAPERCIBIDA LA HIPERTENSIÓN ARTERIAL?
Existen varias razones por las que la hipertensión puede pasar inadvertida hasta que causa problemas de salud más serios:
- Aparición gradual: los valores de presión arterial suelen aumentar de manera lenta y progresiva a lo largo de muchos años, por lo que el cuerpo se va adaptando y resulta difícil notar los cambios.
- Ausencia de síntomas específicos: los primeros signos son vagos, poco claros o inexistentes. Dolores de cabeza leves, fatiga o mareos son síntomas comunes a varias afecciones, y es raro que los pacientes los asocien directamente con la presión arterial.
- Asociación con el estrés cotidiano: muchos atribuyen estos síntomas leves al estrés, al ritmo acelerado de vida o a la falta de descanso, sin sospechar que pueda tratarse de un problema de salud subyacente.
- Falta de controles rutinarios: si no se mide la presión arterial de forma periódica en el consultorio médico o en la farmacia, se corre el riesgo de no detectar la hipertensión durante años.
Debido a la ausencia de molestias, muchas personas solo descubren que tienen hipertensión tras una revisión médica rutinaria o después de experimentar una complicación como un infarto, un accidente cerebrovascular, daño renal o problemas de visión.
¿CUÁNDO DEBE CONSULTAR A UN MÉDICO?
Incluso si se siente bien, conocer sus cifras de presión arterial es crucial. La detección y el control temprano de la hipertensión ayudan a evitar complicaciones graves. Es recomendable consultar a un profesional en los siguientes casos:
- No se ha medido la presión arterial en el último año, especialmente si es mayor de 40 años, tiene sobrepeso, diabetes, antecedentes familiares de hipertensión o un estilo de vida sedentario.
- Presenta síntomas como dolores de cabeza frecuentes, mareos sin explicación clara, alteraciones visuales o sangrado nasal, aunque sean leves.
- Está embarazada o desea quedar embarazada, ya que la hipertensión puede causar complicaciones para la madre y el bebé.
- Le han informado previamente que tiene presión arterial «límite» o «alta-normal».
En situaciones poco frecuentes, un aumento súbito y severo de la presión arterial puede desencadenar una urgencia médica conocida como crisis hipertensiva. Debe buscar atención de emergencia si presenta:
- Dolor de cabeza intenso acompañado de confusión o cambios en la visión.
- Dolor en el pecho o dificultad para respirar.
- Debilidad, entumecimiento o dificultad para hablar.
Estos pueden ser signos de un accidente cerebrovascular, un infarto u otras complicaciones graves. Ante la aparición de estos síntomas de alarma, no dude en solicitar ayuda médica inmediata.
¿QUÉ SUCEDE DESPUÉS? PASOS HABITUALES EN EL DIAGNÓSTICO
Si su médico sospecha hipertensión arterial, o si en una revisión se detectan cifras elevadas, es probable que siga un procedimiento ordenado para confirmar el diagnóstico y valorar su salud general. Por lo general, se realizan los siguientes pasos:
1. Múltiples mediciones de la presión arterial
La presión puede variar a lo largo del día y elevarse transitoriamente por nerviosismo, actividad física o ansiedad (lo que se conoce como «efecto de bata blanca»). Su médico probablemente:
- Tomará varias mediciones en diferentes momentos y, en ocasiones, en días diferentes.
- Le recomendará controlar su presión en casa con un tensiómetro validado.
- Podría sugerir un monitoreo ambulatorio durante 24 horas para obtener registros continuos.
2. Revisión de antecedentes médicos y factores de riesgo
Se le preguntará sobre:
- Su historial de salud y el de su familia.
- Hábitos diarios, como alimentación, actividad física, tabaquismo y consumo de alcohol.
- Otros síntomas o problemas médicos que experimente.
3. Exploración física
Un examen completo puede ayudar a identificar señales de daño en órganos como el corazón, los ojos o los riñones.
4. Análisis de laboratorio
Se pueden solicitar pruebas sanguíneas y de orina para evaluar:
- El funcionamiento de los riñones.
- Los niveles de glucosa y colesterol.
- Posibles indicios de otras enfermedades subyacentes.
5. Pruebas adicionales si es necesario
Según cada caso, podría indicarse:
- Un electrocardiograma (ECG o EKG) para revisar la actividad eléctrica del corazón.
- Un ecocardiograma o estudio por ultrasonido del corazón.
- Un examen oftalmológico para identificar cambios en los vasos de la retina.
Estas evaluaciones proporcionan una visión integral del estado de su salud y ayudan al médico a decidir el tratamiento y el seguimiento más apropiados.
Si le interesa profundizar en las pruebas para evaluar el ritmo y la función cardíaca, le invitamos a consultar nuestra guía sobre la prueba de ritmo cardíaco con ECG para conocer todo lo que puede aportar al cuidado de su salud cardiovascular.
En resumen, la hipertensión arterial suele desarrollarse sin síntomas claros, pero puede desencadenar consecuencias severas a largo plazo si no se detecta ni se trata. Realizar controles periódicos, especialmente en personas con factores de riesgo, es la mejor forma de identificar la hipertensión a tiempo. Si nota posibles síntomas o tiene dudas sobre su salud, acuda a un profesional sanitario. El diagnóstico y tratamiento tempranos ayudan a cuidar su corazón, su cerebro y su bienestar en general.
