Editar el contenido
Haz clic en el botón editar contenido para editar/añadir el contenido.

Palpitaciones: qué son y cuándo son peligrosas

Casi todos hemos sentido alguna vez que el corazón late más rápido de lo habitual, palpita con fuerza o incluso parece saltarse un latido. Estas sensaciones se conocen como palpitaciones cardíacas y, aunque pueden resultar inquietantes, no siempre son señal de un problema grave. Entender en qué consisten las palpitaciones, cuáles son sus causas y cuándo conviene consultar al médico puede ayudarle a sentirse más tranquilo y a gestionar mejor la situación cuando ocurren.

Palpitaciones: qué son y cuándo son peligrosas

En este artículo le explicamos de forma clara qué son las palpitaciones, cuándo podría ser motivo de preocupación y qué datos conviene tener a mano para su médico.

Palpitaciones

Las palpitaciones son sensaciones que le hacen notar los latidos de su propio corazón. Las personas las describen comúnmente como:

  • Latidos rápidos o aleteos
  • Golpes o latidos intensos en el pecho, la garganta o el cuello
  • Saltos, latidos adicionales o un ritmo irregular
  • Sensación de que el corazón “se le va a salir” o se acelera

Estas sensaciones pueden durar solo unos segundos o extenderse durante varios minutos. A veces aparecen en reposo o al acostarse; otras, durante el ejercicio físico o momentos de estrés emocional. En la mayoría de los casos, las palpitaciones son benignas y desaparecen solas. Sin embargo, hay situaciones en las que pueden indicar un problema de salud subyacente que requiere atención.

Desencadenantes habituales e inofensivos

La mayoría de las palpitaciones no representan un peligro y se relacionan con factores de la vida diaria. Los desencadenantes inofensivos más frecuentes incluyen:

  • Estrés y ansiedad: Las emociones fuertes activan la respuesta de “lucha o huida”, acelerando el corazón.
  • Cafeína: El consumo de café, té, bebidas energéticas o refrescos de cola puede aumentar el ritmo cardíaco, sobre todo si se excede la cantidad habitual.
  • Alcohol: En algunas personas, el consumo de alcohol -especialmente en exceso- provoca palpitaciones.
  • Nicotina: Fumar o usar productos que contengan nicotina estimula el corazón.
  • Ejercicio: La actividad física incrementa la frecuencia cardíaca, lo que puede notarse más durante o justo después de hacer ejercicio.
  • Cambios hormonales: Mujeres pueden experimentar palpitaciones durante el periodo, el embarazo o la menopausia debido a las variaciones hormonales.
  • Fiebre o deshidratación: Estar enfermo o no beber suficiente agua también puede desencadenar palpitaciones.
  • Algunos medicamentos: Fármacos como los descongestionantes, inhaladores para el asma o tratamientos para la tiroides pueden acelerar el corazón.

En estas circunstancias, las palpitaciones suelen ser cortas y desaparecen al eliminar la causa. Si observa que existe un patrón (por ejemplo, tras el café de la mañana o en situaciones de tensión), identificarlo le permitirá gestionar mejor la situación.

¿Cuándo pueden ser peligrosas las palpitaciones?

Aunque lo más habitual es que sean inofensivas, algunas palpitaciones pueden deberse a problemas cardíacos u otros trastornos médicos más serios. Es importante prestar atención al contexto, la frecuencia y los síntomas que las acompañan. Busque atención médica si:

  • Sus palpitaciones van acompañadas de dolor, presión o malestar en el pecho.
  • Siente mareo, aturdimiento o sensación de desmayo.
  • Presenta dificultad para respirar o le falta el aire.
  • Su corazón se mantiene muy acelerado durante varios minutos sin un motivo aparente.
  • Tiene antecedentes personales o familiares de enfermedad cardíaca, hipertensión, diabetes u otros factores de riesgo.
  • Nota un latido muy irregular o rápido incluso en reposo.

En casos raros, las palpitaciones pueden deberse a arritmias, problemas en las válvulas del corazón, alteraciones en la tiroides u otros trastornos. Si tiene dudas, lo más recomendable es acudir a un profesional sanitario, sobre todo si aparecen nuevos síntomas o si las palpitaciones cambian de forma o frecuencia.

Llame inmediatamente a los servicios de emergencia si las palpitaciones se acompañan de dolor torácico intenso, desmayos o dificultad para respirar.

¿Qué información debe registrar antes de ir al médico?

Si decide consultar a un médico por palpitaciones, llevar anotaciones precisas puede facilitar el diagnóstico y la orientación. Considere apuntar:

  • Cuándo se presentan: Hora del día, qué estaba haciendo o si hubo algún desencadenante emocional.
  • Cuánto duran: Si son segundos, minutos o más.
  • Cómo se perciben: Intente describir la sensación; si son aceleradas, irregulares, fuertes, etc.
  • Síntomas asociados: Note si hay dolor en el pecho, dificultad para respirar, mareo, sudoración o desmayos.
  • Posibles desencadenantes: Observe si ocurren tras consumir cafeína, alcohol, medicamentos o en situaciones de estrés.
  • Historial médico: Informe sobre enfermedades cardíacas, problemas de tiroides y otras patologías crónicas.
  • Antecedentes familiares: Mencione si hay familiares con enfermedades cardíacas, arritmias o episodios cardíacos repentinos.

Llevar un diario o registro de sus síntomas ayuda a identificar patrones y proporciona a su médico datos útiles. En algunos casos, el médico podría pedirle que controle su frecuencia cardíaca o que utilice alguna aplicación móvil o dispositivo portátil para registrar los episodios, si es posible.

Pruebas habituales y próximas acciones

Si el profesional lo considera necesario, puede recomendarle algunas pruebas para determinar la causa de las palpitaciones. Entre las más frecuentes se encuentran:

  • Exploración física: El médico escuchará su corazón, tomará el pulso y buscará signos de enfermedades.
  • Electrocardiograma (ECG): Medición sencilla e indolora que registra la actividad eléctrica del corazón, útil para detectar muchos tipos de arritmias.
  • Holter o monitor de eventos: Si las palpitaciones son esporádicas, podría usarse un dispositivo portátil durante 24 horas o más para captar los episodios cuando ocurren.
  • Análisis de sangre: Permite identificar problemas como enfermedades de la tiroides, desequilibrios de electrolitos o anemia.
  • Ecocardiograma: Ecografía del corazón para evaluar su estructura y funcionamiento.
  • Prueba de esfuerzo: A veces se realiza para ver cómo responde el corazón a la actividad física.

Según los resultados, su médico le explicará si se necesita tratamiento o seguimiento adicional. En la mayoría de los casos, basta con tranquilizar al paciente y evitar los desencadenantes. Si se detecta alguna alteración en el ritmo cardíaco u otra afección, el médico orientará sobre el tratamiento más adecuado, que puede incluir medicamentos, cambios de hábitos o remisión a un cardiólogo.

Si le interesa profundizar en temas relacionados con la salud cardiovascular, le recomendamos leer sobre los síntomas sutiles de la hipertensión arterial, muchas veces inadvertidos.

Recuerde que las palpitaciones son algo común y, en la mayoría de los casos, no representan motivo de alarma. Entender sus síntomas y saber cuándo buscar ayuda le permitirá manejar estas situaciones con mayor seguridad. Ante cualquier duda, consulte siempre con un profesional de la salud para recibir el consejo más adecuado a su caso.