Editar el contenido
Haz clic en el botón editar contenido para editar/añadir el contenido.

Fatiga que no desaparece: las causas más frecuentes

Sentirse cansado de vez en cuando es completamente normal, especialmente después de un día ajetreado o una noche de mal descanso. Pero, ¿qué ocurre si el cansancio no desaparece, incluso después de dormir bien? La fatiga persistente puede resultar frustrante y preocupante, sobre todo si se prolonga durante semanas o incluso meses. Entender qué puede estar causando ese cansancio constante es el primer paso para recuperar su energía y bienestar.

Fatiga que no desaparece: las causas más frecuentes

En este artículo le explicamos qué es la fatiga persistente, cuáles son sus causas más frecuentes, cuándo es importante acudir al médico y cómo abordan los profesionales sanitarios el estudio de la fatiga. Si usted o algún ser querido sufre cansancio que no cede, siga leyendo para descubrir posibles motivos y las acciones recomendadas.

¿Qué es la fatiga persistente?

La fatiga va mucho más allá de sentirse somnoliento: es una sensación de agotamiento, falta de energía o debilidad, que no mejora aun después de descansar. Cuando este cansancio dura más de algunos días y comienza a interferir con su vida diaria, lo consideramos fatiga persistente. Cuando se prolonga durante varias semanas —o más— los médicos a menudo la denominan «fatiga crónica».

Algunas formas comunes en que las personas describen la fatiga incluyen:

  • Sentirse cansado al despertar, incluso durmiendo toda la noche.
  • Dificultad para concentrarse o recordar cosas.
  • Falta de motivación para las actividades habituales.
  • Sensación de pesadez o debilidad en el cuerpo.
  • Necesidad de descansar con más frecuencia de lo habitual.

Es fundamental comprender que la fatiga es un síntoma, no una enfermedad en sí misma. Puede estar relacionada con múltiples factores: desde hábitos de vida hasta problemas médicos de fondo. No debe ignorarse, sobre todo si es intensa, surge de manera reciente, o empeora con el tiempo.

Causas habituales relacionadas con el estilo de vida

Muchas personas experimentan fatiga debido a factores en su rutina diaria o entorno, los cuales suelen ser reversibles con cambios simples. Algunos ejemplos típicos son:

Mala calidad del sueño

  • Horarios irregulares para dormir.
  • Despertares frecuentes durante la noche.
  • Trastornos como insomnio o apnea del sueño.

Dormir muchas horas no garantiza sentir descanso si la calidad del sueño es deficiente.

Estrés y salud mental

  • Estrés crónico o ansiedad.
  • Depresión.
  • Agotamiento emocional.

El estado mental y emocional influye mucho en los niveles de energía física.

Dieta e hidratación

  • Saltarse comidas o seguir una dieta poco balanceada.
  • No beber suficiente agua (deshidratación).
  • Consumo excesivo de cafeína o alcohol.

Una nutrición inadecuada o la deshidratación dificultan el funcionamiento óptimo del organismo.

Falta de actividad física

Un estilo de vida sedentario puede aumentar la fatiga con el tiempo. Actividades suaves, como caminar, a menudo ayudan a mejorar la energía.

Equilibrio entre trabajo y vida personal

  • Jornadas laborales prolongadas o trabajo por turnos.
  • Responsabilidades de cuidado.
  • No dedicar tiempo al descanso y autocuidado.

Si estos factores forman parte de su vida, abordarlos mediante cambios puede marcar la diferencia. Sin embargo, si los ajustes no resuelven su cansancio o este es intenso, debe considerar posibles causas médicas.

Causas médicas que es importante descartar

En ocasiones, la fatiga persistente indica la presencia de una afección médica subyacente. Algunas de las causas más frecuentes incluyen:

Trastornos del sueño

  • Apnea obstructiva del sueño (pausas en la respiración mientras duerme).
  • Síndrome de piernas inquietas.
  • Insomnio crónico.

Estas condiciones pueden afectar el sueño sin que uno se percate.

Infecciones

  • Enfermedades virales como la gripe o la mononucleosis.
  • Infecciones crónicas como la hepatitis o el VIH.

La fatiga puede continuar incluso una vez que otros síntomas hayan mejorado.

Trastornos hormonales y metabólicos

  • Problemas de tiroides (hipotiroidismo o hipertiroidismo).
  • Diabetes (especialmente si el control del azúcar no es óptimo).
  • Trastornos de la glándula suprarrenal.

Las hormonas regulan la energía, por lo que los desequilibrios suelen provocar fatiga.

Enfermedades cardíacas y pulmonares

  • Insuficiencia cardíaca.
  • Enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC).
  • Asma.

Estas afecciones pueden limitar el suministro de oxígeno al cuerpo.

Anemia y deficiencias nutricionales

  • Bajo nivel de hierro, vitamina B12 o ácido fólico.
  • Otras deficiencias nutricionales.

La anemia es una causa frecuente de fatiga, especialmente en mujeres y personas con enfermedades crónicas.

Dolor crónico y trastornos inflamatorios

  • Artritis reumatoide y otras enfermedades autoinmunitarias.
  • Fibromialgia.

El dolor puede interrumpir el descanso y agotar la energía.

Trastornos de salud mental

La depresión y la ansiedad son causas habituales de fatiga intensa y prolongada, siendo a veces el síntoma principal.

Medicamentos y tratamientos médicos

  • Algunos fármacos para la hipertensión, antihistamínicos o antidepresivos.
  • Tratamientos para el cáncer como la quimioterapia.

Si comenzó un medicamento o tratamiento nuevo, consulte este síntoma con su médico.

Síndrome de fatiga crónica (SFC/EM)

Es una patología compleja caracterizada por una fatiga intensa, inexplicable, que dura al menos seis meses y no mejora con el reposo. La causa es desconocida y el diagnóstico se realiza por exclusión de otras condiciones.

Esta lista no es exhaustiva y más de un factor puede intervenir. Si la fatiga persiste, su médico puede ayudarle a identificar o descartar causas médicas relevantes.

¿Cuándo acudir al médico?

Es recomendable consultar a un profesional de salud si:

  • La fatiga dura más de unas semanas.
  • No encuentra una causa clara relacionada con su vida diaria.
  • El cansancio es intenso o aumenta.
  • Interfiere con el trabajo, estudios o actividades cotidianas.
  • Percibe otros síntomas como:
    • Pérdida de peso involuntaria.
    • Fiebre o sudoración nocturna.
    • Dificultad para respirar o dolor en el pecho.
    • Dolor, hinchazón o infecciones persistentes.
    • Cambios en el ánimo, memoria o concentración.
    • Sangrados o moretones inusuales.

Algunos de estos síntomas pueden indicar enfermedades graves que requieren atención médica sin demora.

Si alguna vez se siente extremadamente débil, mareado, desorientado, tiene dolor torácico o dificultad para respirar, solicite atención médica urgente.

¿Cómo evalúan los médicos la fatiga?

Cuando acuda a consulta por fatiga persistente, el médico comenzará indagando en detalle sus síntomas, antecedentes personales y rutinas diarias. El objetivo es buscar patrones o pistas que orienten sobre una posible causa.

Preguntas frecuentes que puede hacer su médico

  • ¿Cuánto tiempo lleva sintiéndose cansado?
  • ¿La fatiga es constante o va y viene?
  • ¿Cómo duerme? ¿Ronca o se despierta mucho?
  • ¿Padece estrés, ansiedad o estado de ánimo bajo?
  • ¿Nota otros síntomas acompañantes?
  • ¿Cómo es su alimentación y nivel de actividad?
  • ¿Toma algún medicamento o suplemento?

Exploración física

En el examen, el médico puede buscar indicios como:

  • Piel pálida o moretones inusuales.
  • Ganglios linfáticos agrandados.
  • Ruidos anómalos en corazón o pulmones.
  • Signos de disfunción tiroidea o neurológica.

Pruebas e investigaciones

Según el caso, su médico podría solicitar análisis de sangre para valorar:

  • Anemia.
  • Función tiroidea.
  • Función hepática y renal.
  • Nivel de azúcar en sangre.
  • Marcadores de infección o inflamación.

En ciertos casos, pueden recomendarse otros estudios como pruebas del sueño, cardíacas o exploraciones por imagen.

Trabajo conjunto con el médico

En ocasiones, la causa de la fatiga es sencilla y puede resolverse con pequeños cambios. En otros casos, el proceso diagnóstico requiere paciencia y una investigación más extensa. Llevar un registro de los síntomas y comunicarse de manera honesta con el profesional de salud sobre preocupaciones y hábitos ayudará a encontrar la mejor solución para mejorar su energía.

Si le inquieta que su cansancio esté relacionado con el azúcar en la sangre o la diabetes, le recomendamos leer nuestra guía detallada sobre los primeros signos de la diabetes tipo 2: cómo reconocer y responder a los primeros síntomas de la diabetes tipo 2.

Recuerde: nunca ignore un cansancio persistente. Aunque muchas veces se debe a factores del estilo de vida o enfermedades menores, en ciertas ocasiones puede anunciar un problema de salud serio. Si tiene dudas o le preocupan sus síntomas, consulte con su médico de confianza.