La hipertensión arterial, o presión arterial alta, es una afección común que suele desarrollarse lentamente a lo largo de varios años. Muchas veces pasa inadvertida, lo que le ha valido el apodo de “asesina silenciosa”. Sin embargo, identificar incluso los signos más sutiles y saber cuándo controlar su presión arterial puede marcar una gran diferencia en su salud y bienestar.
En este artículo le explicamos por qué la hipertensión suele pasar desapercibida, cuáles son los signos leves que a menudo se ignoran, quiénes tienen mayor riesgo, y cómo y cuándo debe medir su presión arterial. También abordamos cuándo es fundamental acudir al médico para recibir asesoramiento y tratamiento.
¿Por qué la hipertensión suele ser silenciosa?
En la mayoría de los casos, la presión arterial alta no provoca síntomas notables, sobre todo en sus primeras fases. El cuerpo puede adaptarse a los incrementos graduales de la presión, así que usted puede sentirse perfectamente bien incluso cuando sus vasos sanguíneos y órganos están bajo tensión. Esta discreción es precisamente la razón por la que se le conoce como la “asesina silenciosa”.
Por lo general, quienes padecen hipertensión arterial no sienten dolor ni malestar alguno. El cuerpo es capaz de compensar estos cambios, por lo que frecuentemente el problema pasa desapercibido hasta que se presentan complicaciones serias, como enfermedades cardíacas, accidentes cerebrovasculares o daños renales. Dichas complicaciones pueden desarrollarse durante años, o incluso décadas, sin previo aviso.
Dado que la hipertensión suele no presentar síntomas, es especialmente importante realizar controles regulares, sobre todo si pertenece a un grupo de riesgo o tiene antecedentes familiares.
Síntomas sutiles y malentendidos frecuentes
Aunque lo más habitual es que la hipertensión arterial no genere síntomas evidentes, existen algunas señales leves que pueden presentarse. No obstante, estas manifestaciones no son exclusivas de la hipertensión y suelen atribuirse a otras causas. Entre los síntomas y concepciones erróneas más comunes se encuentran:
- Dolores de cabeza: En casos de presión arterial muy alta, pueden aparecer cefaleas intensas o persistentes, pero la mayoría de personas con hipertensión no las experimentan habitualmente.
- Cansancio o confusión: Sentirse fatigado o un poco indispuesto es común en diversas situaciones y no implica necesariamente hipertensión.
- Sangrados nasales: Si bien las hemorragias nasales pueden aumentar ante casos graves, es infrecuente y suele suceder solo en situaciones de presión muy elevada.
- Mareos o visión borrosa: A veces pueden asociarse a la hipertensión, pero generalmente tienen otras causas.
- Dificultad para respirar o dolor en el pecho: Estos síntomas pueden indicar una presión arterial peligrosamente alta o la presencia de complicaciones.
Es importante recalcar que estas señales no son indicativas únicamente de hipertensión arterial. De hecho, la mayoría de personas afectadas se encuentran totalmente asintomáticas, lo que subraya la importancia de los controles rutinarios, incluso cuando uno se siente bien.
Asimismo, es un error común creer que uno “sabe” cuándo la presión arterial está alta. Salvo en casos muy extremos, la presión elevada suele pasar inadvertida, por lo que confiar solo en sensaciones no es fiable.
¿Quiénes tienen mayor riesgo de hipertensión?
Cualquier persona puede desarrollar hipertensión, pero existen factores que aumentan el riesgo. Conocerlos puede ayudarle a decidir cuándo intensificar la vigilancia y adoptar medidas preventivas:
- Edad: El riesgo aumenta con los años, especialmente a partir de los 65.
- Antecedentes familiares: Si algún familiar cercano la padece, su probabilidad también se eleva.
- Origen étnico: Las personas de ascendencia africana o caribeña pueden desarrollar hipertensión más joven y sufrir complicaciones más graves.
- Sobrepeso u obesidad: El exceso de peso es una carga extra para el corazón y los vasos sanguíneos.
- Falta de ejercicio: Un estilo de vida sedentario aumenta el riesgo.
- Alimentación poco saludable: Dietas ricas en sal y alimentos procesados, y bajas en frutas y verduras, contribuyen al aumento de la presión arterial.
- Consumo excesivo de alcohol: Beber grandes cantidades de forma habitual puede elevar la presión con el tiempo.
- Tabaquismo: Fumar eleva temporalmente la presión y daña los vasos sanguíneos.
- Enfermedades crónicas: Diabetes, enfermedades renales y ciertos trastornos hormonales también son factores de riesgo.
Aun sin factores de riesgo probados, cualquiera puede desarrollar hipertensión, por lo que todos los adultos deberían someterse a controles periódicos.
¿Cuándo y cómo medir la presión arterial?
La hipertensión se desarrolla en la mayoría de los casos sin síntomas, por eso es fundamental medir su presión de manera regular. Saber cuándo y cómo hacerlo le ayudará a detectar cualquier problema de forma precoz y proteger su salud.
¿Con qué frecuencia debe controlarla?
- En adultos sanos, es recomendable medir la presión arterial al menos una vez al año.
- Si tiene factores de riesgo, antecedentes familiares o ha presentado cifras elevadas antes, es probable que deba controlarla con mayor frecuencia; consulte a su médico.
- Durante el embarazo es especialmente importante realizar controles frecuentes, ya que la presión puede variar y suponer riesgos tanto para la madre como para el bebé.
- Si ya ha sido diagnosticado con hipertensión, siga las indicaciones de su médico para saber con qué regularidad debe controlarla.
¿Cómo se mide?
La forma más habitual de controlar la presión es usando un manguito inflable alrededor del brazo. Puede hacerlo en una consulta médica, en muchas farmacias o en casa, utilizando un tensiómetro digital homologado. El monitoreo doméstico se ha vuelto cada vez más frecuente, ya que le permite llevar un registro cómodo y fiable, y puede evitar el fenómeno conocido como “hipertensión de bata blanca” (presión alta solo cuando acude al médico por ansiedad).
Para obtener una medición precisa en casa:
- Descanse sentado durante al menos cinco minutos antes de tomar la medición.
- Asegúrese de que sus pies estén apoyados en el suelo y su espalda recta.
- Mantenga el brazo a la altura del corazón durante la toma.
- Realice dos o tres mediciones, dejando un minuto de diferencia, y anótelas.
- Mida siempre a la misma hora del día, preferiblemente mañana y noche.
Las cifras de presión arterial se presentan con dos números, por ejemplo, 130/80 mmHg. El primero (sistólica) refleja la presión cuando el corazón late, el segundo (diastólica) cuando el corazón está en reposo. Se considera normal una presión por debajo de 120/80 mmHg, pero su médico interpretará sus resultados de acuerdo con su estado general.
Si le surge alguna duda sobre el uso del tensiómetro, solicite a su farmacéutico o profesional sanitario una demostración.
¿Cuándo consultar al médico?
Como la hipertensión rara vez da síntomas, es vital acudir a consulta si observa cifras sostenidamente superiores a las recomendadas, incluso si se siente bien.
- Si sus cifras superan los 140/90 mmHg (o el rango que le haya indicado su médico), pida cita con su profesional sanitario.
- En caso de presentar dolor de cabeza intenso, cambios en la vista, dolor torácico, dificultad para respirar o confusión junto con una lectura elevada, acuda a urgencias.
- Si tiene enfermedades como diabetes o problemas renales, puede necesitar revisiones más frecuentes.
- En el embarazo, si desarrolla presión arterial alta, comuníqueselo a su médico de inmediato.
Si sus cifras solo están levemente elevadas, es probable que su médico le recomiende cambios en el estilo de vida y un seguimiento periódico antes de considerar otros tratamientos. No ignore una presión alta, aunque se sienta bien.
Recuerde: detectar y tratar la hipertensión a tiempo previene graves complicaciones, como infartos, accidentes cerebrovasculares e insuficiencia renal. El control regular, la identificación de sus factores de riesgo y el trabajo conjunto con su equipo médico son la mejor estrategia para cuidar su salud a largo plazo.
Si tiene dudas sobre su presión arterial, o no sabe cómo o cuándo medirla, consulte con su médico o farmacéutico. Actuar de manera preventiva hoy puede marcar la diferencia en su bienestar futuro.
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