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Cáncer de colon: síntomas tempranos fáciles de pasar por alto

El cáncer de colon es uno de los tipos de cáncer más frecuentes en Europa, pero sus síntomas iniciales suelen pasar desapercibidos. Muchas personas tienden a restar importancia a los primeros signos, atribuyéndolos a molestias menores o a cambios normales en el organismo. Sin embargo, conocer estos síntomas y saber cuándo acudir al médico puede marcar una diferencia fundamental en la detección temprana y el éxito del tratamiento.

Cáncer de colon: síntomas tempranos fáciles de pasar por alto

En este artículo analizamos por qué los síntomas tempranos del cáncer de colon suelen ser tan sutiles, cuáles son los signos que la gente puede pasar por alto, qué factores de riesgo es importante considerar y qué pruebas diagnósticas existen para los pacientes.

¿Por qué los síntomas tempranos son tan sutiles?

El cáncer de colon se origina en el intestino grueso y normalmente comienza como pequeños pólipos benignos que, en sus primeras etapas, no suelen causar molestias ni síntomas evidentes. Como consecuencia, el cáncer puede desarrollarse de forma silenciosa durante meses o años antes de mostrar señales más claras.

Existen varias razones por las que los síntomas iniciales pueden pasar inadvertidos:

  • Desarrollo lento: El cáncer de colon suele crecer despacio, así que los síntomas pueden ser leves, intermitentes o simplemente ir y venir.
  • Síntomas inespecíficos: Las primeras señales a menudo se parecen a problemas digestivos comunes, como hinchazón, leves calambres o variaciones en los hábitos intestinales.
  • Ubicación del tumor: Los síntomas pueden variar según el lugar exacto del colon donde se origine el cáncer. Los tumores del lado derecho (colon ascendente) pueden provocar síntomas diferentes a los del lado izquierdo (colon descendente).
  • Adaptación del organismo: En algunas ocasiones, el propio colon compensa los cambios provocados por un tumor, ocultando los síntomas hasta que el cáncer está en una fase más avanzada.

Debido a que los signos pueden ser tan tenues, es habitual atribuirlos a factores como la alimentación, el estrés o el envejecimiento. Por eso, la conciencia sobre la enfermedad y la realización de chequeos periódicos son especialmente importantes, sobre todo para personas con mayor nivel de riesgo.

Síntomas que suelen pasar desapercibidos

Muchos de los síntomas iniciales del cáncer de colon se confunden fácilmente con molestias cotidianas, por lo que terminan ignorándose o normalizándose. Algunos de los signos más frecuentes son:

  • Cambios en los hábitos intestinales: Puede tratarse de ir más seguido o con menos frecuencia al baño, estreñimiento persistente o diarreas que duran más de unos pocos días.
  • Sangre en las heces: La sangre puede verse roja brillante o más oscura, y en algunos casos no es visible a simple vista. Es habitual confundirla con hemorroides o pequeñas lesiones.
  • Fatiga inexplicable: El cansancio constante, sin una causa clara, a veces se relaciona con la pérdida lenta de sangre en el colon, que puede provocar anemia.
  • Malestar abdominal: Calambres leves, hinchazón, sensación de llenura o dolores producidos por gases suelen atribuirse al estrés o la dieta.
  • Pérdida de peso no intencionada: Adelgazar sin proponérselo puede ser una señal de alarma, aunque muchas veces se interpreta como algo positivo.
  • Sensación de evacuación incompleta: La sensación persistente de que el intestino no se vacía por completo tras ir al baño.

Es importante recalcar que estos síntomas no siempre indican un cáncer de colon, ya que pueden deberse a otras afecciones menos serias. Sin embargo, si persisten o resultan poco habituales para usted, lo más prudente es consultar con un profesional de la salud.

Factores de riesgo a tener en cuenta

Aunque cualquier persona puede desarrollar cáncer de colon, ciertos factores aumentan la probabilidad de padecerlo. Conocer estos riesgos puede ayudarle a saber cuándo estar más alerta y cuándo actuar proactivamente ante los síntomas.

  • Edad: La mayoría de los casos ocurren en personas mayores de 50 años, aunque también puede afectar a adultos jóvenes.
  • Antecedentes familiares: Tener un padre, hermano o hijo que haya tenido cáncer de colon o pólipos incrementa el riesgo.
  • Antecedentes personales: Haber tenido pólipos en el colon o enfermedades inflamatorias intestinales (como enfermedad de Crohn o colitis ulcerosa) suma riesgo.
  • Estilo de vida: Dietas ricas en carnes procesadas y bajas en fibra, sedentarismo, obesidad, tabaquismo y consumo excesivo de alcohol también son factores a considerar.
  • Síndromes genéticos: Algunas enfermedades hereditarias, como el síndrome de Lynch o la poliposis adenomatosa familiar (PAF), aumentan el riesgo considerablemente.

Si identifica alguno de estos factores en su caso, hable con su médico sobre las opciones de detección y lleve un control adecuado, aun si se siente saludable.

¿Cuándo consultar con un médico?

Saber cuándo buscar una evaluación médica puede resultar complicado, especialmente si los síntomas son leves o van y vienen. No obstante, existen ciertas señales que no deben ignorarse:

  • Cambios persistentes: Cualquier alteración nueva en los hábitos intestinales que dure más de tres semanas.
  • Sangre visible: Observar cualquier rastro de sangre en las heces, especialmente si se repite.
  • Síntomas sin explicación: Fatiga continua, pérdida de peso o dolores abdominales que no tengan otra causa aparente.
  • Antecedentes familiares o personales relevantes: Si ya cuenta con antecedentes importantes o problemas previos de colon, comente incluso los síntomas leves con su médico.

Su profesional de la salud le preguntará por sus síntomas y antecedentes, y puede realizarle un examen físico. Según los resultados, podría recomendarle pruebas adicionales para identificar el origen de sus molestias.

Recuerde: siempre es mejor consultar y salir de dudas. La evaluación temprana puede facilitar la detección de cáncer de colon u otras afecciones mientras son tratables y manejables.

¿Qué pruebas se utilizan habitualmente?

Si el médico sospecha cáncer de colon o quiere descartarlo, existen varias pruebas que pueden ayudar a investigar más a fondo. La elección de la prueba dependerá tanto de sus síntomas como de su historial médico y sus factores de riesgo.

  • Test de sangre oculta en heces (SOH): Esta sencilla prueba permite detectar sangre no visible en las heces, que puede ser signo de sangrado por pólipos o tumores.
  • Prueba inmunoquímica fecal (FIT): Parecida a la SOH, pero utiliza anticuerpos para hallar sangre oculta en heces y no requiere restricciones previas en la dieta.
  • Colonoscopia: Se utiliza un tubo flexible con una cámara para examinar todo el colon. Permite al médico detectar y extraer pólipos o tomar biopsias si hay áreas sospechosas.
  • Sigmoidoscopia flexible: Similar a la colonoscopia, pero examina únicamente la parte baja del colon. Se suele usar como prueba inicial o cuando las molestias se dan en esa zona específica.
  • Colonografía por TC (colonoscopia virtual): Esta imagenología utiliza tomografía computarizada para producir imágenes detalladas del colon y recto. Es menos invasiva, aunque normalmente requiere colonoscopia si se detectan anomalías.
  • Análisis de sangre: Si bien no diagnostican por sí solos el cáncer de colon, pueden mostrar anemia o ayudar a valorar el estado general de salud.

La mayoría de los expertos aconsejan empezar con pruebas de detección a partir de los 50 años, o incluso antes si existen factores de riesgo. La detección precoz mediante estos cribados permite encontrar pólipos antes de que evolucionen a cáncer, o detectar el cáncer en fases curables.

Si el resultado de la prueba revela alguna anomalía, podría ser necesario realizar estudios adicionales, como biopsias o nuevas imágenes, para confirmar el diagnóstico y planificar el tratamiento. Su equipo de salud le explicará cada etapa y resolverá todas sus dudas.

Si le preocupa detectar sangre en las heces o quiere informarse sobre las posibles causas, le invitamos a consultar nuestra guía sobre causas comunes de la sangre en las heces y cuándo buscar ayuda.

El cáncer de colon puede pasar inadvertido en sus primeros estadios, ya que sus síntomas suelen ser sutiles y fáciles de confundir con problemas menos graves. Si nota cambios persistentes en sus hábitos intestinales, sangre en las heces, fatiga inexplicable o cualquier otro síntoma inusual —y especialmente si presenta factores de riesgo— no dude en consultar con un médico. Una evaluación a tiempo y las pruebas adecuadas pueden influir positivamente en el pronóstico. Recuerde que las revisiones periódicas siguen siendo la mejor estrategia para prevenir el cáncer de colon en muchas personas.