El desmayo, conocido médicamente como síncope, es una pérdida repentina y breve del conocimiento que puede resultar muy alarmante tanto para quien lo sufre como para quienes lo presencian. Aunque en la mayoría de los casos los desmayos no representan un peligro grave y pueden desencadenarse por situaciones cotidianas como levantarse rápidamente o exponerse al calor, en ocasiones pueden ser el síntoma de una condición médica subyacente más seria. Saber cuándo preocuparse y cómo actuar puede marcar la diferencia para la seguridad y el bienestar de la persona afectada.
En este artículo explicaremos las causas más frecuentes de los desmayos, los signos de alerta que indican cuándo es imprescindible buscar atención médica y consejos prácticos sobre cómo actuar si alguien se desmaya. También encontrará información sobre qué esperar durante una evaluación médica y recomendaciones para reducir la probabilidad de que los episodios se repitan en el futuro.
Desmayos (síncope)
El desmayo ocurre cuando el cerebro deja de recibir temporalmente suficiente flujo sanguíneo, lo que suele provocar una pérdida momentánea del conocimiento. En la mayoría de los casos, esta situación no es peligrosa y tiene una causa clara y sencilla. Las causas más habituales incluyen:
- Síncope vasovagal: Es la causa más común de desmayo y suele desencadenarse por situaciones de estrés emocional, miedo, dolor o permanecer de pie por mucho tiempo. Se produce por una disminución repentina de la frecuencia cardíaca y la presión arterial.
- Hipotensión ortostática: Levantarse demasiado rápido puede ocasionar una caída brusca de la presión arterial y provocar un desmayo. Es más frecuente en personas mayores, con ciertas enfermedades, o que toman algunos medicamentos.
- Deshidratación o sobrecalentamiento: No tomar suficientes líquidos, especialmente durante el calor o al hacer ejercicio, puede disminuir el volumen sanguíneo y causar desmayos.
- Bajo nivel de glucosa en sangre (hipoglucemia): Saltarse comidas o padecer ciertas condiciones como la diabetes puede bajar el azúcar en sangre y provocar desmayos.
- Causas cardíacas: En algunos casos, los desmayos se deben a ritmos cardíacos anómalos (arritmias), problemas estructurales del corazón u otros trastornos cardíacos, los cuales requieren mayor atención.
- Síncope situacional: Actividades como toser, orinar o tragar pueden desencadenar desmayos en personas sensibles.
Es importante recordar que, aunque la mayoría de los desmayos suelen ser benignos, su recurrencia o la ausencia de un desencadenante claro puede indicar una enfermedad subyacente que debe ser valorada por un médico.
SEÑALES DE ALERTA QUE REQUIEREN UNA EVALUACIÓN URGENTE
Si bien en muchas ocasiones los desmayos no revisten gravedad, existen ciertos síntomas de alarma que sugieren una causa más seria y exigen atención médica inmediata. Solicite ayuda urgente si usted o alguien de su entorno presenta alguno de los siguientes signos:
- Desmayo durante el ejercicio o el esfuerzo físico: Perder el conocimiento en estas circunstancias puede señalar un problema cardíaco importante.
- Dolor en el pecho o palpitaciones: Si aparecen molestias en el pecho, frecuencia cardíaca acelerada o latidos irregulares junto al desmayo, es fundamental buscar atención de inmediato.
- Desmayo repentino, sin aviso: Si la persona pierde el conocimiento sin previo aviso ni síntomas como mareo o náusea, especialmente si se lesiona al caer, la situación es más preocupante.
- Antecedentes familiares de muerte cardíaca súbita: Si existen casos de muerte súbita inexplicada en la familia, los desmayos deben tomarse muy en serio.
- Pérdida prolongada del conocimiento: Si la persona no se recupera en uno o dos minutos, llame a los servicios de emergencia de inmediato.
- Síntomas neurológicos: Confusión, debilidad, dificultad para hablar o convulsiones tras el desmayo requieren valoración urgente.
- Desmayos recurrentes: Si los episodios se repiten y no hay una causa obvia, es necesario que un médico los evalúe.
Estas señales pueden indicar situaciones potencialmente graves como arritmias cardíacas, deshidratación severa, accidente cerebrovascular o crisis convulsivas. No demore en buscar ayuda si ocurre alguno de estos casos.
QUÉ HACER INMEDIATAMENTE DESPUÉS DE QUE ALGUIEN SE DESMAYA
Ver a una persona desmayarse puede resultar angustiante, pero la mayoría de las personas se recuperan por completo en poco tiempo. Siga estos pasos para asistir de la mejor manera posible:
- Compruebe si responde: Llame suavemente por su nombre o sacúdala levemente. Si no despierta en un minuto, llame de inmediato a emergencias.
- Colóquela acostada: Ayude a la persona a recostarse boca arriba y, si es posible, eleve sus piernas unos 30 cm para favorecer el retorno sanguíneo al cerebro.
- Afloje la ropa ajustada: Esto facilita la respiración y mejora la circulación.
- Revise respiración y pulso: Si no respira o no tiene pulso, inicie reanimación cardiopulmonar y llame a emergencias.
- Permita que se recupere: Por lo general, la persona recuperará la conciencia en segundos o durante el primer minuto. Pídale que permanezca acostada unos minutos antes de levantarse, y hágalo de manera gradual.
- Ofrézcale agua: Si está completamente consciente, puede ofrecerle un vaso de agua. No le dé nada de beber si sigue somnolienta o confundida.
- Revise si hay lesiones: Compruebe que no haya heridas por la caída, especialmente en la cabeza. En caso de sangrado, confusión o sospecha de traumatismo craneoencefálico, acuda a un centro médico.
No deje sola a la persona hasta que se recupere totalmente. Si los desmayos se repiten, o si desconoce la causa, es recomendable consultar al médico.
LO QUE LOS MÉDICOS SUELEN COMPROBAR
Si sufre un desmayo, su médico buscará determinar la causa y evaluar el riesgo de nuevos episodios. Por lo general, la valoración médica incluye:
- Historia clínica: Le preguntarán los detalles del episodio: cómo se sintió antes, durante y después, si tuvo síntomas previos y qué enfermedades o medicamentos tiene.
- Examen físico: Se medirá la presión arterial —de pie y tumbado—, se controlará el pulso y se buscarán signos de deshidratación o anemia.
- Electrocardiograma (ECG): Esta prueba simple registra la actividad eléctrica del corazón, ayudando a detectar arritmias o enfermedades cardíacas.
- Análisis de sangre: Para descartar anemia, hipoglucemia u otros trastornos metabólicos.
- Pruebas adicionales: Dependiendo de los resultados, pueden solicitarse monitoreo cardíaco, ecocardiograma o pruebas neurológicas.
El objetivo principal es descartar causas graves y ayudar a prevenir futuros episodios. En muchos casos, especialmente si se trata de un único episodio y no hay factores de riesgo, no se identifica una causa concreta.
CUÁNDO SE NECESITA LA DERIVACIÓN A UN ESPECIALISTA
Si su médico sospecha una causa cardíaca o neurológica, puede derivarlo a un cardiólogo o neurólogo para estudios más específicos. Entre las pruebas adicionales están el monitoreo cardíaco prolongado, la prueba de mesa basculante o estudios de neuroimagen.
CÓMO REDUCIR LA POSIBILIDAD DE VOLVER A DESMAYARSE
Para evitar nuevos episodios de síncope, es importante identificar y prevenir los factores que los desencadenan. Considere estas recomendaciones prácticas:
- Hidratación adecuada: Beba suficiente agua a lo largo del día, especialmente en épocas de calor o si realiza ejercicio.
- No salte comidas: Mantenga horarios regulares de alimentación para evitar caídas de azúcar en sangre.
- Levántese despacio: Tanto al incorporarse de la cama como al levantarse de una silla, hágalo lentamente para permitir que su cuerpo se adapte.
- No permanezca mucho rato de pie: Si debe estar de pie mucho tiempo, cambie el peso de una pierna a otra o mueva los pies para favorecer la circulación.
- Reconozca los síntomas previos: Mareo, náuseas o sudoración pueden preceder al desmayo. Si los percibe, siéntese o acuéstese y eleve las piernas.
- Revise su medicación: Algunos medicamentos pueden agravar la hipotensión o la deshidratación. Consulte cualquier duda con su médico o farmacéutico.
- Controle enfermedades de base: Si padece diabetes, enfermedades cardíacas u otra condición médica, mantenerla bajo control reduce el riesgo de desmayos.
Si ha tenido más de un desmayo o le preocupa su salud, consulte a su médico para una evaluación y orientación personalizada.
También es útil conocer otros síntomas relacionados, como las palpitaciones cardíacas, que a veces acompañan a los desmayos o pueden indicar una afección cardíaca subyacente. Para saber más sobre cómo reconocer y actuar ante las palpitaciones, consulte nuestra guía detallada qué son las palpitaciones y cuándo pueden ser peligrosas.
Pasar por un desmayo puede ser una experiencia inquietante, pero en la mayoría de los casos no señala una enfermedad grave. Conociendo las causas más comunes, sabiendo cuándo acudir al médico y poniendo en práctica algunos cuidados, puede cuidar de su salud y ayudar a quienes le rodean. Siempre que tenga dudas, lo más seguro es consultar con un profesional.
